Bogotá. La lucha contra la guerrilla, el manejo de las relaciones con Venezuela, la corrupción, el narcotráfico y el desempleo fueron los temas más destacados que abordaron los seis candidatos con más posibilidades de ganar la presidencia de Colombia en una debate por radio y televisión.

Todos los candidatos, pese que representan diferentes vertientes políticas e ideológicas, aseguraron que mantendrán la ofensiva militar contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que inició el presidente Alvaro Uribe en el 2002 y sobre la que sustenta su popularidad el mandatario.

Juan Manuel Santos, del Partido de La U; Antanas Mockus del Partido Verde; Noemí Sanín del Partido Conservador; Rafael Pardo, del Partido Liberal; Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo y Germán Vargas de Cambio Radical coincidieron en la necesidad de continuar la lucha contra la guerrilla.

La ofensiva militar de Uribe, apoyada por Estados Unidos, obligó a la guerrilla a un repliegue a apartadas zonas montañosas y selváticas después de la muerte de varios comandantes rebeldes y la deserción de miles de combatientes.

Aunque el país sudamericano de más de 44 millones de habitantes afronta graves problemas como la pobreza, el desempleo y deficiencias en el sistema la salud, el tema de la seguridad continúa imponiéndose en la campaña electoral para las elecciones del 30 de mayo en las que será escogido el sucesor de Uribe.

El tema de las relaciones diplomáticas con Venezuela fue uno de los temas más sensibles que abordaron los seis candidatos y en el que mostraron diferencias.

Santos, ex ministro de Defensa de Uribe, dijo que las relaciones con el gobierno de Hugo Chávez se deben manejar con prudencia y sostuvo que sería irresponsable responder si atacaría a un líder de la guerrilla refugiado en un campamento ubicado en ese país.

Venezuela, tema sensible. Mockus descartó realizar una acción militar en Venezuela o cualquier otro país vecino para atacar a un líder de la guerrilla como sucedió en el 2008 con la muerte de uno de los jefes de las FARC, Raúl Reyes, en Ecuador, y argumentó que "el resultado no justifica el medio empleado".

Sanín dijo que si no recibe cooperación internacional autorizaría una acción militar contra un comandante rebelde en otro país; mientras que Vargas expresó que no lo haría porque sería exponer a Colombia a un ataque indiscriminado por parte de Chávez, quien está inmerso en una carrera armamentista.

Las relaciones diplomáticas y comerciales de Colombia y Venezuela atraviesan una crisis desde julio, después de que Uribe firmó un acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos que Chávez considera parte de una estrategia para invadir su país y poner fin a su revolución socialista.

Todos los candidatos, con diferentes matices y formas, se comprometieron a combatir la corrupción y a generar empleo para tratar de disminuir los altos niveles de pobreza.

"Los recursos públicos son sagrados", insistió Mockus, un matemático de origen lituano, quien aseguró que si gana impulsará una campaña para poner fin a la evasión fiscal. Petro, un antiguo militante de la guerrilla del M-19, dijo que el narcotráfico es el principal generador de corrupción porque tiene grandes extensiones de tierra y penetró la política.

Los colombianos irán a las urnas el próximo 30 de mayo para elegir al sucesor de Uribe, quien entregará el poder el 7 de agosto después de ocho años.

Las encuestas coinciden en que ninguno de los candidatos obtendrá más de la mitad de los votos, por lo que será necesaria una segunda vuelta el 20 de junio entre los dos con mayores votaciones.