Excelsior.com.mx. Mientras no se frene el flujo de dinero ilícito hacia México, Centroamérica y el resto del continente, el combate al narcotráfico será una tarea “interminable”, dijo el presidente Felipe Calderón durante la inauguración de la Reunión Hemisférica de Alto Nivel contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

“Hay que urgentemente reducir el flujo de dinero a nuestros países. Sin ese flujo de dinero, hace rato que hubiéramos terminado la tarea de someter claramente a los criminales, pero mientras haya esas cifras exorbitantes de dinero fluyendo hacia México, Centroamérica,  el Caribe y América del Sur, la tarea de combate al crimen organizado se vuelve una tarea lenta, peligrosa y muy larga”, aseveró.

Manifestó que más allá de los negocios distintos a las drogas, el narcotráfico, por supuesto mucho más que el narcomenudeo mismo, es la renta número uno del crimen organizado: “El suministro de dinero y de recursos a los criminales proviene, en nuestra región al menos, fundamentalmente del narcotráfico todavía hacia la economía más consumidora del mundo, que es Estados Unidos”.

Afirmó que es un mercado que se puede calcular, según distintas metodologías, entre US$20 mil millones hasta US$60 mil millones, según el caso, tan sólo hablando de las repercusiones en nuestro México.

Reveló que los cambios hechos en materia de lavado han permitido reducir el dinero que fluía de los bancos hacia Estados Unidos, de 15 mil millones de dólares, hace tres años, a cuatro mil millones de dólares el año pasado.

Flujo de armas. En el encuentro, donde participan los procuradores de justicia de todas las naciones que integran la Organización de Estados Americanos, el jefe del Ejecutivo insistió también en que el flujo de armas a la región exacerba la violencia.

“Hay estudios muy acabados que demuestran que la disponibilidad de armas en una región tiene una correlación positiva con el número de homicidios en esa región”, explicó.

Puso como ejemplo las situaciones que han vivido países centroamericanos como El Salvador o Nicaragua, a donde hubo un flujo constante de armas durante los conflictos civiles, pero una vez resueltos estos, las cifras de homicidios siguieron siendo altas, en gran medida por la enorme disponibilidad de armas.

Insistió en la importancia de que el Congreso de Estados Unidos vuelva a poner en vigor la ley que prohibía la compra de armas de asalto, la cual dejó de ser vigente durante la administración del ex presidente William Clinton.

En ese sentido, el mandatario hizo un llamado a los funcionarios de la región a presentar un frente común bien organizado frente a la delincuencia y a buscar mecanismos comunes para enfrentar esos dos problemas: el flujo de dinero ilícito y de armas.

“Todos los países debemos hacer un frente común frente a este enemigo que no conoce fronteras, perseverar en la lucha para combatir a los criminales con todo el peso de la ley no sólo porque así lo exigen los ciudadanos, sino también porque es la única manera de superar este flagelo con todos los costos que implican”, destacó.

Habló de que frente al crimen organizado, los Estados tienen dos opciones: enfrentarlo o dejarlo actuar libremente y aseveró que cuando optan por la segunda opción el resultado es que las organizaciones criminales acaban ocupando el lugar del Estado.

Señaló que es allí cuando el crimen usurpa las funciones del Estado y se aprovecha de “todos los recursos, los ilícitos y también los lícitos”.

Comentó que “si una región permite que prevalezca allí el crimen… ha cedido el lugar a la problemática y a la desesperación”.

Entre los logros “más palpables” de su gobierno contra el crimen organizado, destacó el decomiso de 562 aeronaves, la captura de 22 de los 36 criminales más buscados y la recopilación de 500 millones de datos como huellas dactilares, a través de Plataforma México.