En medio de un ambiente de intenso júbilo de sus partidarios, la mandataria argentina Cristina Fernández explicó este lunes en Casa Rosada, sede del gobierno argentino, la medida de nacionalizar YPF y adviritó que no caerá en polémicas con sectores que planteen amenazas por la medida, en clara alusión a las advertencias formuladas este viernes por autoridades españolas.

"De proseguir esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración (por parte de YPF), nos convertiríamos en un país inviable, pero por políticas empresariales", sostuvo la mandataria en Casa Rosada.

Con una serie de gráficos, la mandataria explicó la decisión, en la que remarcó que el país, pese a todas sus riquezas de hidrocarburos, se estaba convirtiendo en un importador neto de dichos recursos, lo que resultaba una situación impensada para el Estado.

Fernández, quien destacó el apoyo de las provincias argentinas en la adopción de la medida, advirtió que no responderá "amenazas" ni "frases insolentes", ya que se definió como una jefa de Estado y no una patotera (agitadora), por tanto, "quien espera que responda atropellos y desagravios, no tendrá el gusto".

Fernéndez señaló que la medida que afecta a Respol-YPF no es una estatización, sino "de recuperación" y remarcó que la empresa será conducida de manera "muy profesional". Para ello, anunció la convocatoria de los "mejores" argentinos en el extranjero y en el país, ya que la conducción de YPF "no se realizará de manera liviana" y se busca devolver a dicha empresa al "sitial que a ella y los argentinos le corresponde".  

Fernéndez también recordó -y preguntó- si alguna vez ella  tuvo algún mal comentario por el proceso de nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Lo anterior, en el marco de que ella y las autoridades no tienen problemas con la rentabilidad que obtengan las empresas, pero sí que reinviertan sus ganacias.