El día del juicio político, el entonces presidente de la República, Fernando Lugo, informó a su Gabinete Civil que los militares no reconocerían a otro gobierno que no sea el suyo y preguntó a sus colaboradores qué debería hacer. Así declaró la ministra de Turismo, Liz Cramer, quien además dijo que se opuso vehementemente ante el mandatario a cualquier intervención militar.

Cramer firmó este lunes a la tarde su declaración de once horas ante las fiscalas Stella Mary Cano y Raquel Brítez. Dicho trámite había quedado inconcluso el pasado viernes por problemas técnicos.

Luego, la ministra leyó una declaración de prensa, pero sin admitir preguntas.

“El día viernes 22 de junio en reunión de gabinete, el señor ex presidente Lugo, a poco de iniciar la reunión que tuvo dos partes, nos informó a todos los presentes que los militares estaban firmando un comunicado que no reconocerían a otro gobierno que el suyo y preguntó abiertamente a la mesa qué hacemos”, explicó.

La ministra señaló que la expresión del entonces presidente generó diversas reacciones. “Le dije al señor presidente que le agradecía la confianza de estos años, pero lo que tenía para decirle no le iba a gustar, que le hablaba con el corazón, que siendo la hija de un militar, que habiendo vivido situaciones de crisis y de golpes sabía muy bien de lo que estaba hablando, que él no podía desconocer el cuadro de situación, que las Fuerzas Armadas no estaban con él sino con el presidente de la República y por tanto, cuando el Congreso elija al nuevo presidente le tendrían que responder a este”, acotó.

Cramer indicó que su intervención fue tajante. “Taxativamente le dije que los militares no le podrían firmar comunicado, porque serían cambiados en el minuto cero, dados de baja y mandados presos, que ellos sabían eso”, agregó.

Añadió “que era insensato contar con las Fuerzas Armadas para alguna resistencia y que yo estaba con la tesis del ministro del Interior (Rubén) Candia Amarilla, que era el de ir a nuestras instituciones y cuidar por nuestro traspasos”.

Refirió lo que le señaló a Lugo acto seguido. “Le anuncié que yo pondría mi cargo a disposición y que aguardaría mi reemplazo como hice cuando el asumió, cuando aguardé durante un mes hasta que me dio la oportunidad de trabajar por mi país”.

Afirmó que lo último que le dijo a Lugo es que “tenga en cuenta que mis expresiones eran sinceras y le agradecí por escucharme”.

La secretaria de Estado, tras realizar esta declaración a la prensa, ingresó al ascensor de la fiscalía, se abrazó con un familiar y rompió en llanto.

Conclusiones extremistas. La ministra Liz Cramer dijo que en la reunión hubo “conclusiones sensatas y otras extremistas”, pero aclaró que solo hablaría de la suya.

“Cada uno de los presentes que como yo estuvieron desde el principio hasta el final saben que la ambigüedad y la falta de definición fueron largas dura nte dicha reunión y en mi leal y saber entender, riesgosas”, declaró la secretaria de Estado.