El principal ferrocarril carbonero de Colombia y sus trabajadores en paro se reunirán este jueves tras casi una semana de distanciamiento gracias a la mediación del gobierno, con el fin de romper el estancado diálogo en una huelga que llevó a productores a declarar fuerza mayor, dijeron funcionarios.

Dos de los principales exportadores de carbón de Colombia -Drummond International y la filial Prodeco de Glencore- ya han cancelado algunos cargamentos por la huelga que suma 11 días y que podría elevar los precios globales pese a la actual sobreoferta.

El Ministerio de Trabajo de Colombia convocó a la compañía de trenes Fenoco y a los dirigentes sindicales a Bogotá para reiniciar las conversaciones, comentó el presidente del sindicato Sintraime, Félix Herrera. Ambas partes no se reunían desde el sábado.

El presidente de la compañía privada a cargo de la concesión de los ferrocarriles, Fenoco, Peter Burrowes, dijo esperar que ambas partes puedan llegar a un acuerdo en el encuentro, que será encabezado por el viceministro de Trabajo.

"Ciertamente, espero que podamos resolver este conflicto hoy (jueves), o mañana, o pasado mañana. Mientras más pronto, mejor", agregó.

Entre los accionistas de Fenoco se encuentran Prodeco, la filial de Glencore International Plc; Drummond International y las unidades de Goldman Sachs Group Inc en Colombia. Las tres empresas representan más del 50% del total de exportaciones de carbón del país.

El ferrocarril transporta hasta 160.000 toneladas de carbón térmico de las minas desde la provincia norteña de Cesar hasta los puertos del Caribe. La última huelga en Fenoco en el 2009 duró 27 días y fue declarada ilegal.

El presidente, Juan Manuel Santos, "podría querer evitar una fuerte reacción gubernamental o incluso apartarse de Fenoco o Prodeco a costa de los trabajadores, lo que podría reducir aún más su popularidad", dijo la analista de Eurasia Group Heather Berkman en una nota de estudios.

Colombia está tratando de modernizar el sector minero, que ha sido clave para impulsar el crecimiento económico en los últimos años, al legalizar a mineros informales e incrementar la supervisión para evitar accidentes. Pero los retrasos en permisos ambientales, protestas sociales y problemas de infraestructura aún golpean al sector.

"Es un conflicto normal entre el interés de los trabajadores y de la compañía", declaró el presidente de la cámara minera de la asociación de líderes empresariales ANDI, Eduardo Chaparro.

"Los inversionistas han seguido llegando y creemos que continuarán haciéndolo, debido a que ellos entienden que es un asunto normal de naturaleza cíclica", agregó.