La Habana. “Llegué a estar muerto”. Así describió el líder cubano, Fidel Castro, la diverticulitis que lo obligó a retirarse de la política contingente. “Quiero decirte que estás ante una especie de resucitado”, agregó en una entrevista concedida a La Jornada de México.

Al describir los días de enfermedad, recordó que “yo ya no aspiraba a vivir, ni mucho menos... Me pregunté varias veces si esa gente (los médicos) iba a dejarme vivir en esas condiciones o me iban a permitir morir... Luego sobreviví, pero en muy malas condiciones físicas. Llegué a pesar cincuenta y pico de kilogramos.”

Rememorando los peores días de su padecimiento, indicó que “tendido en aquella cama, sólo miraba a mi alrededor, ignorante de todos esos aparatos. No sabía cuánto tiempo iba a durar ese tormento y de lo único que tenía esperanza era de que se parara el mundo”

Respecto a su recuperación, señaló que “salí del hospital, fui para la casa, pero caminé, me excedí. Luego tuve que hacer rehabilitación de los pies. Para entonces ya lograba comenzar de nuevo a escribir”.

Explicó que “el salto cualitativo se dio cuando pude dominar todos los elementos que me permitían hacer posible todo lo que estoy haciendo ahora. Pero puedo y debo mejorar... Puedo llegar a caminar bien. Hoy, ya te dije, caminé 600 pasos solo, sin bastón, sin nada, y esto lo debo conciliar con lo que subo y bajo, con las horas que duermo, con el trabajo”.

"Si yo me dedicara a meterme con los gobiernos, a decir las cosas malas o equivocadas que considero que han hecho, Cuba no tendría relaciones”.

Guerra nuclear. Una vez que se sintió, Fidel Castro quiso mantenerse en contacto y como un crítico activo de lo que está pasando en el mundo. “No quiero estar ausente en estos días. El mundo está en la fase más interesante y peligrosa de su existencia y yo estoy bastante comprometido con lo que vaya a pasar. Tengo cosas que hacer todavía”, dijo.

En este punto su principal inquietud es “la conformación de todo un movimiento antiguerra nuclear”. Señaló que busca “crear una fuerza de persuasión internacional para evitar que esa amenaza colosal (la guerra nuclear) se cumpla”.

Relata que “al principio yo pensé que el ataque nuclear iba a darse sobre Corea del Norte, pero pronto rectifiqué porque me dije que ése lo paraba China con su veto en el Consejo de Seguridad...Pero lo de Irán no lo para nadie, porque no hay veto ni chino ni ruso. Luego vino la resolución (de Naciones Unidas), y aunque vetaron Brasil y Turquía, Líbano no lo hizo y entonces se tomó la decisión”.

Respecto a las nuevas tecnologías de la información, como Internet opinó que “estamos ante el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación. El poder de la comunicación ha estado, y está, en manos del imperio y de ambiciosos grupos privados que hicieron uso y abuso de él. Por eso los medios han fabricado el poder que hoy ostentan”.

Consultado sobre el escaso acceso a Internet que existe en el país, donde la navegación es extremadamente lenta, Fidel Castro responsabilizó a “la negativa rotunda de Estados Unidos a darle acceso a lnternet a la isla, a través de uno de los cables submarinos de fibra óptica que pasan cerca de las costas. Cuba se ve obligada, en cambio, a bajar la señal de un satélite, lo que encarece mucho más el servicio que el gobierno cubano ha de pagar, e impide disponer de un mayor ancho de banda que permita dar acceso a muchos más usuarios y a la velocidad que es normal en todo el mundo, con la banda ancha”.

En cuanto a la polémica que ha protagonizado por el gobierno mexicano, respondió que “no tenía ningún interés de criticar al gobierno… ¿Para qué me iba a meter con el gobierno? ¿Por gusto? Si yo me dedicara a meterme con los gobiernos, a decir las cosas malas o equivocadas que considero que han hecho, Cuba no tendría relaciones”.