La Habana. "No creo que Estados Unidos esté planificando la estupidez de promover la muerte física de Chávez, que significaría 'Bogotá ardiendo'”, advirtió el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, al referirse a las informaciones sobre un supuesto plan para asesinar al mandatario venezolano.

Castro recordó que “fui testigo de lo ocurrido cuando asesinaron a Gaitán, estaba participando en una reunión de universitarios de América Latina, y aquello ardió. En Caracas hay mucha más dinamita que en Bogotá”.

En declaraciones reproducidas en el diario oficialista Granma,  acusó al presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, de “cinismo” al afirmar que “no  queremos que se muera”.

A juicio de Castro eso “lo dijo con odio, con saña. Chávez sabe lo que tiene que hacer y sus palabras de ayer lo demostraron".

En tanto, en su columna de “Reflexiones”, el ex presidente cubano dijo que en el Capitolio de Estados Unidos hubo una reunión “entre un grupo de legisladores de la derecha fascista de ese país y líderes de la derecha oligárquica y golpista de América Latina. Allí se habló del derrocamiento de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua”.

Frente a ello indicó que “no albergo la menor duda de lo que ocurriría en Venezuela si Chávez fuera asesinado. No habría que partir de un plan previo contra el presidente; bastaría un perturbado mental, un consumidor habitual de drogas, o la violencia desatada por el narcotráfico en los países de América Latina, para generar en Venezuela un problema extremadamente grave. Analizando el hecho desde el punto de vista político, las actividades y los hábitos de la oligarquía reaccionaria dueña de poderosos medios de información, alentada y financiada por Estados Unidos, conduciría inevitablemente a choques sangrientos en las calles venezolanas, como son las intenciones claras de la oposición venezolana, sembradora de odio y actos de violencia a ojos vista”.

Agregó que “no cabe la menor duda de que Chávez, un hombre de profesión militar pero mucho más apegado a la persuasión y al diálogo que a la fuerza, no vacilará en impedir que la derecha pro imperialista y antipatriótica lance a venezolanos engañados contra la fuerza pública para ensangrentar las calles de Venezuela. En Bolivia y en Venezuela la mafia imperialista ha recibido una respuesta tan clara y enérgica que tal vez no imaginaba”.