La Habana. Puede que Fidel Castro ya no esté para los baños de masas, pero el anciano líder cubano ha demostrado que aún es capaz de cautivar a la izquierda con sus discursos.

Castro, que cumplirá 84 años en agosto, habló este lunes durante más de una hora ante decenas de intelectuales y activistas de Estados Unidos para celebrar a su manera el Día de la Rebeldía Nacional, la principal fecha del calendario revolucionario.

El "Comandante" no tocó asuntos domésticos, que competen a su hermano y sucesor, el presidente Raúl Castro.

Pero criticó al presidente estadounidense Barack Obama por su política exterior en Oriente Medio, el derrame de crudo en el pozo de BP en el Golfo de México, y hasta su papel en la reconstrucción de Haití tras el terremoto de comienzos de año.

También abordó el tema que más le preocupa: la hecatombe nuclear inminente si, como él cree, Estados Unidos atacara a Irán.

"Yo no soy adivino ni soy profeta, sino que veo las cosas con lógica y debemos verlas con un poquito de serenidad y estar preparados", dijo Castro vestido con la camisa verde olivo con la que gobernó Cuba durante medio siglo.

Castro emergió recientemente de cuatro años de aislamiento por una enfermedad que lo obligó a entregar el poder a su hermano Raúl.

Sus apariciones en pequeños actos públicos convencieron a muchos seguidores de que se presentaría el lunes ante 90.000 personas en el mitin en la ciudad de Santa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana.

Pero Castro, que por décadas hipnotizó a amigos y enemigos con sus maratónicos discursos de masas, prefirió un encuentro más íntimo con medio centenar de músicos, pintores, periodistas y líderes cristianos en un pequeño teatro de la capital.

Imágenes de la televisión estatal mostraron al líder cubano caminando lentamente apoyado en el brazo de un guardaespaldas. Pero una vez sentado detrás del micrófono, Castro gesticuló, revisó notas y contestó preguntas del público.

Fidel Castro fue reemplazado en la presidencia por su hermano Raúl en el 2008. Desde entonces se ha dedicado a escribir sobre temas internacionales y machacar a Estados Unidos, su enemigo ideológico de toda la vida.

Aunque no ostenta cargos en el Ejecutivo, retiene la influyente jefatura del gobernante Partido Comunista y su hermano dice que le consulta las grandes decisiones de Estado.

Nadie cree que volverá al poder, pero apariciones como las del lunes parecen anticipar un papel más activo en la vida pública de Cuba.

De hecho, este lunes anunció que solicitaría en agosto una reunión especial del Parlamento para discutir su teoría sobre la guerra nuclear en ciernes.

También dijo que publicaría un libro sobre las estrategias guerrilleras que lo llevaron al poder en 1959.