Bogotá. El primer informe publicado este domingo por El Espectador sobre la información diplomática de Estados Unidos filtrada a Wikileaks respecto a Colombia y que se centró en el proceso de negociación de paz con los paramilitares; la influencia de estos grupos ilegales en la política nacional y las consultas de algunos dirigentes políticos al entonces embajador de Estados Unidos, William Wood, ante el temor de que les fueran retiradas sus visas, alborotó el panorama político en el país y entre explicaciones, negativas y silencios se han enmarcado las declaraciones de los protagonistas de este episodio.

Uno de los primeros en responder sobre su visita a la Embajada de Estados Unidos fue el entonces presidente del Partido Conservador y exministro del Interior y de Justicia en el gobierno del expresidente, Álvaro Uribe, Carlos Holguín Sardi, quien fue categórico al negar que esta visita se hubiera realizado para evitar que le fuera retirada la visa estadounidense. “En ese entonces estábamos armando la lista del Partido Conservador para el Senado y existían una serie de dudas sobre la inclusión del hijo de la polémica empresaria del chance en Bolívar Enilce López, La Gata, Héctor Julio Alfonso. El embajador Wood no nos dio mayor información, pero de igual forma el señor Héctor Julio fue retirado”.

Una explicación similar dio el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, quien era la cabeza visible del extinto movimiento político Alas Equipo Colombia, quien descartó que se hubiera reunido con el embajador estadounidense por temor a perder su permiso de ingreso a ese país. También manifestó que su interés era consultar la viabilidad de incluir al general en retiro Rito Alejo del Río en la lista de este movimiento al Congreso de la República, a raíz de que le habían retirado su visa por presuntos nexos con el narcotráfico y grupos paramilitares.

El que sí rechazó tajantemente la información que habría entregado Wood al gobierno de Estados Unidos fue el exprocurador general de la Nación Edgardo Maya Villazón, quien manifestó: “Yo jamás estuve en el despacho del embajador. Alguna vez pisé ese lugar, pero fue para un homenaje que le realizó Anne Patterson al exfiscal Alfonso Gómez Méndez, cuando finalizó su gestión”.

Frente a los planteamientos sobre una presunta posición opositora al gobierno del presidente Uribe, Maya afirmó que “siempre manifesté que la Procuraduría no era uribista, ni antiuribista, porque la función del Ministerio Público no tiene color ni intereses políticos diferentes a la defensa de la Constitución y la ley. Nunca los conceptos que se emitieron desde mi despacho fueron conocidos por terceros, éstos eran enviados a la Corte con total reserva”.

El Espectador trató de contactar a los dirigentes citados en los cables de Wikileaks, pero algunos nunca contestaron. Sin embargo, como ha sucedido con la información filtrada, ésta obedece a la ratificación de situaciones que ya se habían hecho públicas por los medios de comunicación, como: la parapolítica, la polémica negociación con de reinserción con los paramilitares, los vacíos jurídicos de la Ley de Justicia y Paz y el anunciado rearme de los desmovilizados, que se ve reflejado en el auge de las bandas criminales.

Este es el primero de los capítulos de la política colombiana que se ve reflejado en los documentos filtrados por Julian Assange y que, tal como explicó el director de este diario, Fidel Cano, serán revelados con rigor, trabajo, contexto e investigación suficiente para que se conviertan en documentos de carácter histórico.