Brasilia. El fiscal público federal de Brasil pidió al jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff más detalles sobre los contratos que ganó como consultor antes de asumir su cargo en enero, en medio de crecientes acusaciones de tráfico de influencias hechas por la oposición.

El fiscal general Roberto Gurgel pidió al ministro Antonio Palocci que explique su trabajo como consultor privado el año pasado. Ese trabajo coincidió con sus roles como jefe de campaña de Rousseff y legislador de la Cámara baja del gobernante Partido de los Trabajadores.

Palocci tiene hasta 15 días para presentar los contratos, los nombres de sus clientes y las razones detrás del aumento de 20 veces en los ingresos de su consultaría durante los últimos cinco años, dijo la oficina de Gurgel en una carta.

La solicitud de Gurgel se da en medio de acusaciones de la oposición respecto a que el trabajo de Palocci como consultor podría influir las decisiones del gobierno sobre las actividades de sus ex clientes.

Palocci ha negado cualquier ilícito, diciendo que sus ingresos están totalmente documentados en sus formularios tributarios y que él ha tomado todos los pasos necesarios para evitar cualquier conflicto de intereses.

El escándalo, que comenzó después de que el diario Folha de S. Paulo publicó una historia el 15 de mayo que reveló que Palocci compró una propiedad exclusiva en Sao Paulo, el primer incidente serio que involucra a un funcionario de alto rango de Rousseff desde que ella asumió el poder el 1 de enero.

Legisladores de la oposición aprovecharon el reporte de Folha, que sostiene que su firma de consultoría Projeto fue contratada por firmas desconocidas que pagaron una gran cantidad por sus servicios. Bajo la ley de Brasil, los legisladores pueden ganar dinero de negocios privados mientras estén en el Congreso.

La firma Projeto ganó 20 millones de reales (US$12.4 millones) sólo. Palocci también dijo que él había sido incapaz de entregar información porque él firmo cláusulas de confidencialidad en la mayoría de esos contratos.

"Las comparaciones que se están haciendo entre lo que Palocci ganó y lo que reciben las firmas más grandes por servicios similares han puesto al ministro entre la espada y la pared", dijo Alberto Almeida, quien lidera la consultoría política de Sao Paulo Instituto Analise.

La distracción de un escándalo podría quitar aún más impulso a la agenda de reformas en el Congreso, que incluye una modernización tributaria favorable a los negocios y una ley clave para determinar el reparto de ingresos de la explotación de enormes reservas de petróleo.

Los legisladores están presionando para que Palocci dé a conocer más actividades de su consultoría y buscan conocer su lista de clientes, para evaluar cualquier posible conflicto de intereses.

La posición que actualmente tiene Palocci ha estado en el centro de una serie de escándalos desde el 2005, cuando Jose Dirceu, el jefe de gabinete del antecesor de Rousseff, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, debió renunciar por su papel en una conspiración para comprar votos. Sus derechos políticos fueron suspendidos por 10 años.

La última jefa de gabinete de Lula, Erenice Guerra, debió renuncia en la mitad de la carrera presidencial del año pasado por acusaciones de tráfico de influencias.