El fiscal federal de Brasil decidió abandonar el lunes una investigación sobre presuntas irregularidades cometidas por el jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, diciendo que no había evidencia de algún ilícito.

La decisión es una buena noticia para Antonio Palocci, uno de los principales asesores de Rousseff, cuyo trabajo ha estado en riesgo en los últimos días. Sin embargo, Palocci todavía puede enfrentarse a una investigación del Congreso.

En mayo, los principales diarios del país informaron que Palocci había aumentado 20 veces su fortuna personal como consultor empresarial durante su mandato como diputado entre 2006-2010.

Algunos líderes de la oposición sospechan que el jefe del gabinete brasileño habría participado en actividades de cabildeo ilegal, un acusación que Palocci niega.

El escándalo sacudió a la coalición gobernante y ha arriesgado un estancamiento de su agenda legislativa en el Congreso.

Pero el fiscal federal general, Roberto Gurgel, dijo el lunes que no iba a investigar el caso, argumentando que no había pruebas de que Palocci estuviese comprometido en actividades ilegales o tráfico de influencias.

"La acusación que tenemos y los informes de los medios de comunicación no contienen un solo hecho que justifique interferir en su intimidad (del acusado), en su empresa o en sus clientes", escribió Gurgel en su decisión, publicada en la página en internet de la oficina del Ministerio Público.

Palocci espera que la sentencia le ayude a superar la complicada semana.

"Espero que esta decisión ponga de nuevo la batalla política en el reino de la razón", dijo en un comunicado.

Los partidos de oposición todavía están tratando de poner en marcha una investigación en el Congreso sobre cómo Palocci adquirió su riqueza personal y muchos legisladores quieren que testifique en el Congreso.