La fiscalía paraguaya descartó un video presentado por el gobierno como prueba de una presunta injerencia venezolana en la situación interna del país y asestó así un duro golpe a la desatada campaña oficial en ese sentido.

Desde Federico Franco, designado por el Congreso presidente de la República tras la destitución de Fernando Lugo, hasta voceros y medios de prensa del gobierno, dijeron que el video mostraba al canciller venezolano, Nicolás Maduro, instando a una sublevación militar.

En realidad, la cinta apenas recogía la presencia en la Casa de Gobierno de una misión de cancilleres de Unasur que trató de impedir el 22 de junio la ruptura de la institucionalidad democrática finalmente materializada con la destitución de Lugo.

La fiscal Stella Mary Cano, encargada de la investigación, declaró que no hay imágenes ni audio de la supuesta arenga de Maduro a los mandos castrenses, por lo cual el video, también calificado de montaje por sectores políticos, no constituye prueba alguna.

La declaración de la fiscal echó por tierra manifestaciones del propio Franco que acusó a Venezuela de "grosera intervención" y de la ministra de Defensa, María Liz García, quien dijo que Maduro había "arengado" a los militares presentes en Palacio para evitar el golpe a Lugo.

Ante esta situación, la fiscalía citó para el próximo martes a los cinco jefes militares presentes ese día en la Casa de Gobierno, cuatro de ellos destituidos por orden del Presidente.

Los jefes cesanteados ocupaban las comandancias del Ejército, la Armada, Policía Nacional y jefatura del Gabinete Militar Presidencial, y apenas un quinto, el general Miguel Chrits, permaneció en su cargo.

Informaciones de prensa y la propia ministra apuntaron que únicamente Chrits aceptó declarar sobre supuestas palabras de Maduro pidiendo a los militares ser fieles a Lugo como su Comandante en Jefe, pues los otros cuatro comandantes no emitieron ese criterio.