Buenos Aires. La débil y fragmentada oposición argentina teme que la prevista victoria de la presidenta Cristina Fernández en los comicios generales del 23 de octubre abra la posibilidad de una reelección "perpetua" para la mandataria.

Confinada a pelear por el segundo lugar en la elección y a defender las bancas legislativas para que el control del Congreso no quede en manos del peronismo oficialista, la oposición pide votos para bloquear cualquier intento oficial de cambio a la Constitución que busque la reelección.

Esa posibilidad fue calificada como un "sinsentido" por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque se ha convertido en el principal tema de una campaña sin suspenso ni grandes actos proselitistas, ya que se espera que Fernández sea reelecta con hasta 55% de los votos, según sondeos.

Unos 28,8 millones de argentinos están habilitados para votar en los comicios generales de este mes, en los que además de presidente y vice se elegirán nueve gobernadores de provincias, se renovarán 130 diputados -prácticamente la mitad de la Cámara- y 24 de los 72 senadores.

La peronista Fernández fue electa presidenta en el 2007, cuando sucedió a su esposo Néstor Kirchner, fallecido en el 2010. La mandataria obtuvo más del 50 por ciento de los votos en los comicios primarios de agosto, dejando a sus principales opositores a unos 40 puntos porcentuales de distancia.

Ese resultado, en medio de una economía pujante y un consumo interno robusto estimulado por amplios subsidios estatales, desanimó irremediablemente a los principales opositores.

El socialdemócrata Ricardo Alfonsín, quien pelea el segundo lugar en la carrera presidencial con el socialista Hermes Binner, dijo que su partido "no le va a dar el debate al gobierno en cuanto a una discusión de reforma constitucional. No me extrañaría que el gobierno hiciera una reforma para que no se generen problemas de sucesión".

Elisa Carrió, candidata a presidente por la centroizquierdista Coalición Cívica, también se opone con vehemencia a la posibilidad del cambio constitucional.

"Los diputados y senadores de la Coalición Cívica ya dijeron que no van a facilitar los dos tercios para habilitar la reforma", señaló Carrió.

Liderazgo fuerte. Las leyes argentinas permiten al jefe del Poder Ejecutivo sólo una reelección consecutiva, por lo que, sin una reforma, Fernández no tendría el derecho constitucional a presentarse nuevamente como candidata en 2015.

Esa limitación podría disparar una temprana puja por su sucesión en el Partido Justicialista (peronista), en el que conviven fuerzas de izquierda, derecha, nacionalistas y liberales, por lo que analistas afirman que un cambio constitucional está en la agenda de Fernández.

"Se habla de la reelección continua de Cristina. El peronismo tiene un sistema de conducción que requiere que el que está gobernando gobierne para siempre. Es la única manera de mantener unidos a factores centrífugos", dijo el politólogo Enrique Zuleta Puceiro, de la consultora OPSM, que agregó que la discusión sobre una reforma ayuda a preservar el poder de Fernández.

"Ya está en la agenda (la reforma). Está planteada. Hace varios días sólo se discute de eso", indicó.

Zuleta Puceiro dijo que cree que el plan del gobierno apuntará a cambiar el sistema presidencialista por uno parlamentario y que en la reforma podrían incluirse varios polémicos asuntos como "la muerte digna, legalización del aborto, cambio de sexo sin orden judicial".

La nueva configuración del Congreso, que surgirá de la elección de este mes, dará un indicio claro sobre si para el gobierno será factible cambiar la Constitución, para lo que requiere una mayoría calificada.

Según los cálculos de OPSM, que mide una intención de voto de 51% para Fernández proyectando indecisos, el oficialismo obtendría unas 119 bancas propias en la elección de este mes, desde las 82 actuales.

"No será fácil (implementar) una reforma constitucional", concluyó Zuleta.