Tokio. Francia y Estados Unidos ayudarán a Japón en su lucha para contener la radiación en un dañado complejo nuclear, donde los hallazgos de plutonio causaron alarma pública en la peor crisis atómica del mundo desde Chernóbil en 1986.

La operación de alto riesgo en la planta de Fukushima ha empeorado la catástrofe humanitaria sin precedentes en Japón, donde 27.500 personas murieron o desaparecieron luego del terremoto y tsunami que azotaron al país el 11 de marzo.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, que preside el G-20 y el bloque de naciones del G8, tiene previsto visitar Tokio este jueves. Sarkozy será el primer líder extranjero que llega a Japón desde el desastre.

En un gesto de apoyo, Francia envió a dos expertos de la fabricante estatal de reactores nucleares Areva y a su organismo de investigación nuclear CEA para ayudar al fuertemente criticado operador de la planta japonesa, Tokyo Electric Power Co (TEPCO).

Francia, un líder mundial en la industria, produce cerca de 75% de su energía en reactores, por lo que tiene un gran interés en ayudar a Japón en la catástrofe de Fukushima.

Por su parte, Estados Unidos envió a Japón algunos robots que detectan la radiación, con el propósito de ayudar a explorar los núcleos de los reactores y las piscinas de combustible, dijo el Departamento de Energía.

Con la creciente evidencia de radiación dentro y fuera de la planta, los temores de la gente aumentaron luego del anuncio hecho este martes de que hay trazas de plutonio en el suelo de cinco lugares dentro de la instalación.

El plutonio, un subproducto de las reacciones atómicas y un ingrediente principal en las bombas nucleares, es altamente cancerígeno y una de las sustancias más peligrosas del planeta, dicen los expertos.

Sin embargo, Japón dijo que sólo dos de las trazas de plutonio probablemente se originaron en la planta, quizá por el sobrecalentamiento de barras de combustible o los daños en el reactor número 3.

Los niveles de hasta 0,54 becquerelios por kilo no se consideran perjudiciales, dijeron funcionarios japoneses.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés), regulador nuclear de la ONU con sede en Viena, se mostró de acuerdo con la apreciación de los funcionarios japoneses.

"Las concentraciones reportadas para ambos, de plutonio -238 y de plutonio-239/240, son similares a las depositadas en Japón como resultado de los ensayos de armas nucleares", dijo en su última conferencia de prensa.

La planta Fukushima, primero sacudida por el terremoto y luego golpeada por una ola gigante, se asemeja a un lugar bombardeado, con el vapor y el humo que salen de las tuberías de acero retorcidas y destrozadas.

El operador de la planta, TEPCO, se encuentra bajo una enorme presión, criticado por fallas de seguridad y una lenta respuesta tras el desastre. Las acciones de la compañía han caído casi 75% desde el terremoto y ya se habla de que el Estado podría tomar su control.

Aumenta la ira. Por su parte, el gobierno japonés también está bajo un fuerte cuestionamiento.

El primer ministro, Naoto Kan, fue duramente cuestionado el martes en el Parlamento por la oposición por su manejo de la catástrofe y por no ampliar la zona de exclusión más allá de los actuales 20 kilómetros alrededor de Fukushima .

"¿Hay algo tan irresponsable como esto?", se preguntó el legislador opositor Yosuke Isozaki.

Kan sostuvo que estaba considerando ampliar la zona de exclusión, lo que obligaría a 130.000 personas a desplazarse, además de las 70.000 que ya han sido trasladadas.

Con pueblos enteros de la costa noreste reducidos a desiertos de barro y escombros tras el terremoto y el tsunami, más de 175.000 personas están viviendo en refugios.

El evento parece que será el desastre natural más costoso de la historia, con estimaciones de daños que ascienden a US$300.000 millones.

En un hecho que constituye un fuerte impacto para los japoneses, acostumbrados a la alta tecnología y cuya economía es la tercera más grande del mundo, continúan los racionamientos eléctricos y 183.431 casas permanecen sin electricidad.