La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) recibió esta semana el último de los 46 cazas F-5 que mandó modernizar hace una década y que fueron equipados con nuevos sistemas electrónicos, un radar más potente y capacidad para usar armas más modernas, informaron hoy fuentes oficiales.

El último de los F-5 modernizados, ahora conocidos como F-5EM, fue recibido este miércoles en la Base Aérea de Santa Cruz, en Río de Janeiro, según un comunicado divulgado por la FAB.

La modernización, contratada en el año 2000 a un costo de US$285 millones, fue realizada por el fabricante brasileño de aviones Embraer en asociación con la compañía israelí de defensa Elbit, subcontratada para transferir su tecnología de software embarcado.

La Fuerza Aérea Brasileña ya suscribió un nuevo contrato con Embraer, por 276 millones de reales (unos US$138 millones al cambio actual), para modernizar un segundo lote de aviones F-5 compuesto por 11 unidades y que comenzará a recibir este año.

Los F-5, de fabricación estadounidense, forman parte de la flota de los Escuadrones de Caza de la FAB que tienen sus bases en las ciudades de Río de Janeiro (sureste), Manaos (norte) y Canoas (sur).

Brasil adquirió sus primeras unidades de este avión militar en 1975 pero la modernización elevó en 15 años la vida útil de los aparatos, según los cálculos de Embraer.

El contrato permitió que el sistema electrónico de los 46 aviones fuera totalmente renovado, incluyendo radar y panel de control.

Según Embraer, los cazas fueron equipados con sistemas de guerra electrónica de última generación, nuevas herramientas, sistemas de reabastecimiento en vuelo y mayor capacidad operacional.

La modernización le permite a la Fuerza Aérea Brasileña mantener su capacidad operativa mientras espera que el Gobierno concluya la licitación que lanzó para adquirir 36 modernos aviones de combate.

Este contrato es disputado por la estadounidense Boeing, que ofreció los cazas Súper Hornet F/A-18; la compañía francesa Dassault, con sus cazas Rafale, y la sueca Saab, con el modelo Grippen.

El proceso está paralizado debido a que el Gobierno brasileño optó por darle prioridad a otras áreas en su presupuesto.