La Fuerza Naval de Honduras ha redoblado los patrullajes en el Golfo de Fonseca para evitar que se registre un nuevo ataque en contra de los pescadores hondureños, declaró José Antonio Sánchez, portavoz de las Fuerzas Armadas.

El coronel afirmó que por instrucciones del presidente Juan Orlando Hernández y del ministro de Defensa, Samuel Reyes, en el lugar donde se produjo el atentado contra los pescadores se instaló un puesto de vigilancia.

Además “habrán patrullajes las 24 horas del día y los 365 días del año para evitar que se registre un nuevo hecho como el anterior”, dijo el coronel.

En las últimas horas, el alcalde de Amapala, Valle, declaró que los pescadores estaban pensando en tomar las armas para defenderse de los marines salvadoreños.

Ante esta situación, el vocero militar afirmó que no es necesario ya que los patrullajes permanentes tienen como finalidad el mantener la paz y la seguridad de los pescadores hondureños.

Sánchez afirmó que no se ha incrementado el número de marinos, sino que los mismos se han diseminado en las aguas del Golfo de Fonseca para evitar una nueva tragedia.

Lanchas artilladas. Por su parte, los pobladores y pescadores de Amapala han pedido a las autoridades que se utilicen lanchas artilladas para que patrullen el Golfo de Fonseca. Según los indignados sureños, al tener este tipo de embarcación los navales hondureños podrán repeler cualquier ataque de la Naval de El Salvador en perjuicio de los pescadores.

El pasado viernes, elementos de la naval salvadoreña dieron persecución a dos pescadores hondureños contra los cuales habrían disparado, matando a uno y dejando gravemente herido a otro.

En relación al violento hecho, el gobierno de Honduras protestó ante su similar de El Salvador exigiendo que se investigue el caso y que este tipo de hechos no se repitan ya que son violatorios a la soberanía de Honduras.

Según el comunicado de Casa Presidencial, la patrulla salvadoreña incursionó una milla y media en aguas jurisdiccionales de la República de Honduras, no solo violenta los más elementales principios de convivencia pacífica entre los Estados, sino que de manera reiterada irrespeta la soberanía e integridad territorial de Honduras. Al mismo tiempo condenó el acto de agresión que terminó con la vida de un hondureño.