Lima. La guerra contra el narcotráfico en Perú continuará de la mano de las fuerzas armadas que volverán al principal escenario en la zona amazónica del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), informó el ministro de Defensa, Jorge Nieto.

     El gobierno del ex presidente peruano, Ollanta Humala (2011-2016), entregó el control de la lucha antidrogas a la Policía Nacional de Perú (PNP) a fines de 2015, sin embargo la estrategia se modificó el pasado lunes con la asunción del mando del nuevo titular del Ministerio de Defensa.

     Nieto tiene una amplia experiencia en materia de consultor en temas de seguridad asesorando a México en la guerra contra los cárteles del narcotráfico.

     Después de vivir una larga temporada en México, donde el ejército lleva a cabo tareas de combate al narcotráfico, el ministro peruano de Defensa expresó su intención de trabajar en el fortalecimiento de las institucionalidad de las Fuerzas Armadas de Perú e involucrar más a los militares en la lucha contra este flagelo.

     Según la Dirección Antidrogas (Dirandro) de la PNP, en la región del VRAEM operan unas 30 organizaciones del narcotráfico que en los primeros seis meses del año perdieron alrededor de 14 toneladas de drogas tras su decomiso por parte de las fuerzas de seguridad.

 Las investigaciones policiales en el VRAEM alertaron que uno de los obstáculos en la lucha contra el narcotráfico es la corrupción, ya que se detectaron algunos casos en los cuales los jefes militares cobraban hasta US$10.000 para permitir el vuelo de avionetas cargadas de droga desde pistas clandestinas.

     La complejidad de este escenario de guerra frontal se complica con la presencia de narcotraficantes ligados a los cárteles internacionales de Bolivia, Colombia, México y Perú, lo cuales recurren a sellos propios para marcar sus mercancías ilícitas antes de ser exportadas.

     De acuerdo con el experto del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Lima, Jaime García, Perú destinó el año pasado más de US$300 millones en la lucha contra el narcotráfico en la zona del VRAEM.

     El investigador precisó que este presupuesto incluyó una partida de US$100 millones destinada a la guerra contra los remanentes de la guerrilla de Sendero Luminoso, que aún operan en la selva peruana.

     Al respecto, la presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Carmen Masías, expresó su optimismo en las labores de erradicación y sustitución de cultivos de coca en las zonas amazónicas.

     La funcionaria sostuvo que el esfuerzo que desarrollan los representantes de este organismo tendrá resultados a mediano y largo plazo, gracias a que desarrollan una labor integrada donde confluyen las Fuerzas Armadas, Policía, Ministerio de Agricultura y Devida.

     Masías explicó que como parte de las tareas pendientes para continuar con la guerra contra los cárteles del narcotráfico, Devida elabora el plan antidrogas 2017-2021, el cual tendrá en cuenta la experiencia de los años anteriores.

     Las investigaciones policiales en el VRAEM alertaron que uno de los obstáculos en la lucha contra el narcotráfico es la corrupción, ya que se detectaron algunos casos en los cuales los jefes militares cobraban hasta US$10.000 para permitir el vuelo de avionetas cargadas de droga desde pistas clandestinas.

     Durante el gobierno del ex presidente Humala, la política antidrogas en esta región amazónica completó la instalación de 52 bases militares. con la finalidad de combatir al narcotráfico y a los remanentes de Sendero Luminoso.

     Sin embargo, pese a la fuerte presencia militar en esta zona convulsionada de la Amazonia peruana, el procesamiento y la elaboración de cocaína sigue su cursos inalterable y la droga fluye hacia las zonas costeras de Lima, desde donde es transportada hacia los mercados internacionales.

     Uno de los puertos de salida más importantes de los cargamentos de cocaína de Perú se encuentra en el puerto de Callao, donde operan cárteles locales especializados en el trasiego de cargamentos con destino a Estados Unidos y Europa.

     Pese a que en abril pasado cayó en Colombia "El Patrón" del narcotráfico peruano, Gerson Gálvez Calle "Caracol", quien controlaba el envío de droga desde el puerto de Callao, este negocio ilícito continúa operando en esta terminal portuaria.

     

Según la policía peruana, los sucesores de "Caracol" continúan con los envíos de los cargamentos, sin que nadie pueda detener el flujo de estupefacientes con destino a Estados Unidos, uno de los principales mercados de consumo.

     La Dirandro precisó que los cárteles internacionales operan con diversas modalidades para esconder la sustancia ilícita en contenedores, camuflados con diversas mercancías legales que todos los días parten hacia el exterior.

     La guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno del presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien tiene cuatro meses en el poder, ha permitido este año el decomiso de unas 20 toneladas de droga.

     De acuerdo con los expertos, un promedio de 300 toneladas de cocaína salen ilegalmente de Perú todos los años, de los cuales alrededor de 120 toneladas son transportadas vía marítima y el puerto de Callao es un punto importante de embarque.

     Como parte de la lucha contra el narcotráfico, las fuerzas de seguridad peruanas erradicaron el año pasado 36.000 hectáreas de cultivos de coca y decomisaron 3.816 toneladas métricas de insumos químicos.

     En este año que concluye Devida planea completar la erradicación de 30.000 hectáreas de coca y sustituirlas con productos alternativos como café y cacao.