Amán/Naciones Unidas. Las fuerzas del presidente sirio Bashar el Asad han tomado la delantera en la escalada de combates en las afueras de la capital, Damasco, mientras que destacados diplomáticos occidentales y árabes están buscando una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se pida a Asad que se marche.

Los insurgentes que se apoderaron de barrios periféricos de Damasco fueron expulsados después de tres días de combates que los activistas dicen que mataron al menos a 100 personas.

Organizaciones activistas dijeron que 25 personas murieron el lunes en Damasco y varias docenas de personas en otras partes del país, la mayoría en redadas en Homs y en sus alrededores.

Los hechos sobre el terreno son difíciles de confirmar, por las restricciones de acceso a los periodistas impuestas por el gobierno sirio.

La Liga Árabe quiere que el Consejo de Seguridad apruebe una resolución que respalde el plan de paz árabe en el que se pide a Asad que entregue el poder a su vicepresidente y se preparen unas elecciones.

Su secretario general, Nabil Elaraby, y el primer ministro de Qatar presentarán el caso el martes ante el organismo mundial.

La delegación árabe estará respaldada en persona por la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y los ministros de Exteriores británico y francés, William Hague y Alain Juppé, respectivamente, en representación del frente unido de las potencias occidentales.

El destino de la resolución depende del veto de Rusia. Estados Unidos está intentado superar las objeciones rusas disipando su temor a una posible intervención militar al estilo de Libia en Siria, dijo un alto cargo de EEUU el lunes.

Nueva fase. El levantamiento popular de diez meses contra Asad - una de las revueltas más sangrientas de la llamada 'primavera árabe' - ha entrado en una nueva fase en las últimas semanas, con una oposición cada vez más armada y organizada tratando de controlar el territorio.

Un último intento por parte de Moscú para impulsar negociaciones entre el gobierno de Asad y los rebeldes fracasó cuando la oposición se negó a asistir, alegando una matanza, tortura y encarcelamientos sistemáticos contra los opositores a Asad.

Washington dijo que los países tenían que aceptar que el régimen de Asad estaba condenado al fracaso y debían dejar de protegerle en el Consejo de Seguridad.

"Es importante que el Consejo de Seguridad tome medidas", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, el lunes.

"Creemos que el Consejo de Seguridad no debe permitir que el régimen de Asad ataque al pueblo sirio mientras rechaza la propuesta de la Liga Árabe para una solución política", dijo.

Siria se mostro indiferente a las comentarios de EEUU.