Bengasi. Las fuerzas de Muammar Gaddafi dispararon este jueves una ráfaga de cohetes contra la asediada ciudad de Misrata, dijeron rebeldes, mientras las disputas diplomáticas sobre los bombardeos de la OTAN ensombrecían las batallas en terreno.

Rebeldes en Misrata, el aislado bastión insurgente en el oeste de Libia, dijeron que 23 personas murieron cuando al menos 8 cohetes rusos Grad fueron disparados contra un área residencial.

También advirtieron de una masacre si la OTAN no aumentaba sus asaltos bajo el mandato de Naciones Unidas para proteger a los civiles.

La tercera ciudad más importante de Libia ha estado bajo asedio de las tropas de Gaddafi por más de seis semanas y las organizaciones internacionales han advertido sobre una crisis humanitaria.

Cientos de civiles habrían muerto en Misrata, según reportes.

Luego de reunirse en China, líderes de las cinco llamadas potencias emergentes del BRICS --Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-- expresaron recelos sobre los ataques aéreos de la OTAN y exhortaron a terminar con la guerra civil de dos meses.

Sus críticas llegan en medio de divisiones de la alianza occidental sobre si los aliados deberían intensificar sus ataques contra la artillería pesada de Gaddafi y romper el estancamiento de la guerra.

Ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN se reunieron en Berlín para buscar una postura conjunta.

La posición del BRICS contrastó también con el primer llamado conjunto para que Gaddafi salga del poder por parte de un grupo de países occidentales y árabes reunidos el miércoles en Qatar.

En la declaración más fuerte hasta el momento, el "grupo de contacto" internacional sobre Libia exigió que Gaddafi abandone el poder y expresó su apoyo a los rebeldes.

Cuatro de los Estados BRICS --Brasil, Rusia, India y China-- se abstuvieron el 17 de marzo en una votación del Consejo de Seguridad que autorizó la acción militar para proteger a los civiles, mientras Sudáfrica votó a favor.

"Compartimos el principio de que el uso de la fuerza debería ser evitado", indicaron las potencias emergentes en un comunicado después de la cumbre, llamando a un arreglo pacífico del conflicto libio.

Reunión de Liga Arabe. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la encargada de política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, el líder de la Liga Arabe, Amr Moussa, y funcionarios de la Unión Africana y la Organización de la Conferencia Islámica discutieron sobre Libia en El Cairo el jueves.

Una decena de manifestantes a favor y en contra de Gaddafi protestaron fuera del lugar de encuentro en la sede de la Liga Arabe.

"No hay una solución militar a la crisis en Libia. Tenemos que ir por el proceso de paz, un proceso político", declaró a Reuters el portavoz de la UA, Noureddine Mezni, quien describió la situación en Libia como una catástrofe.

La UA promueve un plan de paz para Libia rechazado por los líderes rebeldes en Bengasi, pues no pide el fin del régimen de 41 años de Gaddafi.

Un portavoz rebelde en Misrata dijo a Reuters por teléfono que "una masacre (...) ocurrirá aquí si la OTAN no interviene fuertemente".

Pero la alianza está dividida y varios de sus miembros son renuentes a aumentar los bombardeos.

Gran Bretaña y Francia están liderando los ataques aéreos contra las fuerzas de Gaddafi, pero están cada vez más frustrados por la falta de apoyo de los aliados de la OTAN.

Tras liderar la campaña en sus primeros días, Washington adoptó un rol secundario y otros Estados de la alianza están disminuyendo su participación.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo en una aparición con la canciller alemana, Angela Merkel, que ambos países "compartimos la misma meta que es ver el fin del régimen de Gaddafi en Libia. Y estamos contribuyendo de varias formas a fin de ver esa meta cumplida".

Sin embargo, no ofreció indicios de que Washington tuviera deseos de aumentar sus operaciones militares.