Adabiya. Las tropas de Muammar Gaddafi tomaron el domingo la estratégica ciudad petrolera de Brega obligando a los rebeldes a retirarse bajo unos fuertes bombardeos, mientras las potencias mundiales consideraban la imposición de una zona de exclusión aérea.

Perder Brega y su refinería limita todavía más el acceso de los rebeldes al combustible, después de que los insurgentes fueran expulsados de Ras Lanuf, otra terminal petrolera importante a unos 100 kilómetros al oeste por la carretera costera donde se localizan todas las ciudades importantes de Libia.

"Brega está libre de pandillas armadas", dijo una fuente del Ejército gubernamental a la televisión estatal.

Los combatientes rebeldes estaban desmoralizados.

"Ya no hay revuelta", dijo Nabeel Tijouri, cuya ametralladora fue destrozada en los enfrentamientos. "El otro día estábamos en Ras Lanuf, luego en Brega, pasado mañana estarán en Bengasi", agregó.

Brega está a 220 kilómetros al sur del bastión rebelde de Bengasi, y deja a la ciudad de Adabiya como la única localidad importante que falta en el camino. Desde Adabiya hay carreteras tanto a Bengasi como a Tobruk, cerca de la frontera con Egipto.

El llano desierto de Libia favorece el uso de vehículos blindados pesados y la capacidad aérea. El Ejército libio también está mejor entrenado y es más disciplinado que la entusiasta y mal equipada fuerza rebelde. Sólo los pueblos y ciudades aportan algún tipo de cobertura para los insurgentes.

Zona de exclusión aérea. La velocidad del avance del Gobierno podría superar las disputas diplomáticas sobre si imponer una zona de exclusión aérea o cómo hacerlo.

Estados Unidos dijo que la petición de la Liga Arabe para que la ONU imponga una zona de exclusión aérea sobre Libia era un "paso importante", pero mientras que Washington afirmó que estaba preparado para "todas las contingencias" se ha mantenido cauto sobre el apoyo a una intervención militar directa.

El secretario general de la Liga Arabe, Amr Mousa, dijo que la organización había "pedido oficialmente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que impusiera una zona de exclusión aérea contra cualquier acción militar en contra del pueblo libio".

La UE también se ha mostrado cauta pese al pedido de la Liga Arabe.

El apoyo árabe parecería satisfacer uno de los factores que la OTAN ha dicho que se necesitan para acometer la tarea de vigilar el espacio aéreo libio. Pero la otra, un mandato de la ONU, aún no está próxima.

Estados Unidos no quiere aparecer como líder en el intento de derrocar a Gaddafi y no hizo ninguna propuesta para una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.

Incluso aunque el Consejo acuerde discutir sobre la zona de exclusión aérea, no está ni mucho menos claro si aprobaría una resolución ya que Rusia y China, ambos con poder de veto, se han opuesto públicamente a la idea.

Libia dijo el domingo que la resolución de la Liga Arabe era un "cambio inaceptable" de los estatutos del organismo. El Gobierno de Gaddafi celebró el establecimiento de un panel de la Unión Africana que viajará al país para ayudar a resolver la crisis.

Por su parte, la ONU pidió a las autoridades libias que le permitan acceder a las áreas controladas por ambos bandos para evaluar el impacto de la violencia contra los civiles, dijo el domingo un enviado del organismo.

Civiles en áreas afectadas por el conflicto han informado de escasez de alimentos, medicinas y agua potable.

"Hemos solicitado permiso para un acceso libre. Nuestra tarea es intentar negociar con el Gobierno de Libia (...) sobre los planes para una asistencia humanitaria adecuada", dijo Rashid Khalikov, el coordinador de la ONU para Libia.

¿Motín? El conflicto libio escaló desde una revuelta popular como la que derrocó a los líderes de Túnez y Egipto, y que ha llegado a otros países de la región, a algo similar a una guerra civil.

La organización Human Rights Watch dijo que "Gaddafi y sus fuerzas de seguridad están reprimiendo brutalmente a toda la oposición en Trípoli, incluidas las protestas pacíficas, con fuerza letal, arrestos arbitrarios y desapariciones forzadas".

Tras aplastar la revuelta en Zawiyah, al oeste de la capital Trípoli, las tropas de élite del Gobierno y los tanques se volvieron hacia Misrata, la tercera mayor ciudad de Libia y el único reducto de resistencia rebelde fuera del este.

Sin embargo, un motín entre las tropas del Gobierno desaceleró su avance por segundo día, dijeron los rebeldes.

"Desde la mañana temprano ellos (las tropas del Gobierno) están luchando entre ellos. Escuchamos los combates", dijo Mohammed, uno de los rebeldes, a Reuters vía telefónica.

"Esta división entre ellos nos llega de Alá. Justo cuando pensábamos que el fin estaba cerca, sucedo esto. Ahora estamos esperando a ver qué pasa", agregó.

No fue posible confirmar los hechos de manera independiente. Las autoridades han evitado que los periodistas viajen a la ciudad. Las autoridades rechazaron los reportes como rumores y dijeron que había combatientes de Al Qaeda en Misrata.

Se necesitó una semana de ataques repetidos de las tropas del Gobierno, respaldadas por tanques y aviones, para aplastar a los rebeldes en Zawiyah, una localidad mucho más pequeña a unos 50 kilómetros al oeste de Trípoli.

La cifra de muertos en Zawiyah se desconoce, pero gran parte del pueblo quedó destruido y los edificios en torno a la plaza principal mostraban agujeros hechos por municiones de tanques y cohetes. Las fuerzas de Gaddafi arrasaron un cementerio donde habían sido enterrados los combatientes rebeldes.

Luego de que cesaron los enfrentamientos en Zawiyah el viernes, se le consultó a un soldado por el destino de los rebeldes. Hizo un gesto de cortarles la garganta y se rió.