Las fuerzas sirias dispararon el viernes contra manifestantes que pedían "la caída del régimen" en una ciudad del este del país, según residentes, mientras los líderes mundiales expresaron su indignación por la sangrienta represión del presidente Bashar al-Assad.

Los líderes del Grupo de los Ocho, reunidos en una cumbre en Francia, declararon que estaban "consternados" por la muerte de manifestantes pacíficos y demandaron un fin inmediato del uso de la fuerza.

Grupos de derechos humanos estiman que al menos 1.000 personas murieron desde el inicio del levantamiento hace más de 10 semanas.

Damasco ha ignorado la creciente condena y las sanciones de Occidente y ha enviado fuerzas de seguridad y tanques para aplastar la revuelta pro-democrática, por la cual responsabiliza a grupos armados apoyados por las potencias extranjeras.

Activistas de derechos humanos dijeron que surgieron protestas en las ciudades de Deir al-Zor y Albu Kamal, en el este de Siria, donde personas prendieron fuego imágenes del líder libanés de Hezbollah Sayyed Hassan Nasrallah, que esta semana respaldó al autoritario Gobierno de Assad.

Residentes señalaron que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes en Deir al-Zor. La televisión estatal dijo que "elementos armados" abrieron fuego contra las tropas del Gobierno en la ciudad y que cinco de ellas resultaron heridas. No hubo reportes de víctimas entre los manifestantes.

Los relatos de los testigos son difíciles de verificar de forma independiente debido a que el Gobierno de Assad ha restringido a la mayoría de los medios occidentales poco después del estallido de la revuelta, inspirada en las revoluciones democráticas en Egipto y Túnez.

Residentes dijeron que escucharon descargas de artillería en la ciudad central de Homs, donde se concentraron miles de personas a pesar de la fuerte presencia de seguridad, mientras que cinco personas resultaron heridas por disparos de las fuerzas del Gobierno en Zabadani, una localidad en el oeste cerca de la frontera con Libia.

Las mayores manifestaciones ocurren habitualmente los viernes después de las oraciones musulmanas, que también suelen ser los días más violentos.

En un comunicado que será emitido más tarde en una cumbre del G8 de dos días en Deauville, Francia, los líderes de las siete potencias occidentales más Rusia pidieron a Damasco que responda a las "legítimas demandas de libertad" del pueblo sirio.

"Estamos consternados por las muertes de muchos manifestantes pacíficos como resultado del indiscriminado uso de la violencia en Siria, al igual que las repetidas y serias violaciones de los derechos humanos", dijeron los líderes.

El documento agregó que si las autoridades sirias no acatan ese llamado, las potencias "van a considerar nuevas medidas".

Estados Unidos y la Unión Europea ya han impuesto sanciones contra Assad y otros funcionarios sirios, que Damasco condenó rotundamente. Pero Rusia ha sido más reticente a denunciar a Assad debido a su deseo de reafirmar la vieja influencia de la era soviética en la región.