Previo a presentarse de manera voluntaria ante un juez, Hipólito Mora Chávez, fundador de las autodefensas, se dijo inocente de haber provocado la muerte de 11 personas el pasado 16 de diciembre, en La Ruana, y reiteró que él y su gente sólo respondieron a los ataques del grupo de Luis Antonio Torres, Simón, El Americano.

En su última entrevista a medios de comunicación antes de ser trasladado a Morelia, el también mando de la Fuerza Rural señaló: “Tenemos que arreglar el problema legal y estamos dispuestos, y somos los más interesados en que los responsables de las 11 muertes vayan a la cárcel, por eso es que nosotros vamos ante un juez”.

En lo que será su segundo ingreso al Centro de Readaptación Social David Franco Rodríguez o penal de Mil Cumbres, Mora Chávez opinó que su lucha sí ha valido la pena, pese a todo.

Lamentó que el movimiento de las autodefensas, luego transformado en Fuerza Rural, se hubiese contaminado. “Vale la pena, porque nosotros iniciamos una lucha limpia; desgraciadamente algunas personas la contaminaron y son los que nos están dando problemas todavía.

“Esas personas pertenecían a Los Caballeros Templarios y por eso nos odian a nosotros; les estorbamos y por eso se nos ha venido esto a nosotros”, externó.

Mora Chávez consideró que existe suficientes evidencias para definir a los verdaderos responsables de los enfrentamientos del pasado 16 de diciembre.

“Están ahí videos, está donde quedaron los muertos y toda la evidencia está en favor de nosotros; están ahí los audios, los videos, está donde quedaron los muertos en la barricada de nosotros, de dónde llegó tanta gente armada”, señaló.

Cuatro no se entregaron. Poco antes del mediodía, llegó al Poblado Nuevo, al sur de La Ruana, el subprocurador regional de Apatzingán, Victorino Porcayo, quien coordinó el operativo para trasladar a los 31 policías rurales a Morelia. “Queremos, don Hipólito, cotejar la lista de las personas que se van a entregar con la que tenemos nosotros”, dijo el funcionario, quien llegó a la puerta de su casa.

La respuesta fue positiva, pero Mora pidió que las órdenes de aprehensión se cumplieran después de terminar el novenario de su hijo; el rezo culminó pasadas las 13:30 horas, entonces los leales a Hipólito comenzaron a despedirse de sus seres queridos al tratarse de un viaje con fecha de retorno incierta.

Mujeres de todas las edades despidieron a sus maridos, hermanos e hijos; hubo llanto también de niños; la mujeres mayores recorrieron la fila para dar la bendición a quienes en menos de dos horas pasaron de ser policías rurales a reos de la Cereso más grande de Michoacán.

Para las 14:00 horas ya no eran 31 los que se entregarían a la Policía Ministerial: tres habían decidido irse y uno más demostró tener problemas de salud como consecuencia del enfrentamiento con los hombres de El Americano. “Le dieron un balazo en las nalgas”, dijo Mora Chávez, quien así justificó la ausencia. “A los otros (tres) les dio miedo estar encerrados”, agregó.

A las 14:50 horas se formó el primer grupo de 18 hombres y una mujer (la comandanta Norma), quienes viajaron en un helicóptero de la Policía Federal. A Hipólito Mora y otros siete elementos les asignaron un helicóptero de la Marina.


Rezó el último novenario por su hijo. Hipólito Mora Chávez, fundador y exlíder de los grupos de autodefensa en La Ruana (como se conoce a la localidad de Felipe Carrillo Puerto), en la Tierra Caliente Michoacana, acompañado de familiares y amigos rezó ayer el último rosario del novenario de su hijo, Manuel Mora, antes de entregarse a las autoridades.

Manuel Mora y otras diez personas perdieron la vida el pasado 16 de diciembre en un enfrentamiento entre seguidores de dos grupos armados antagónicos comandados por Luis Antonio Torres, El Americano, que enfrentó a la gente de Hipólito Mora Chávez.

El hecho es investigado por autoridades federales y estatales, que dieron como plazo el día de ayer para que quienes participaron en los violentos hechos se presentaran voluntariamente a declarar sobre los mismos.

En la casa de Hipólito, en Pueblo Nuevo, donde su familia celebró el último día del novenario católico por el eterno descanso de Manolo, se reunieron más de 200 personas a participar en el rosario cuyo colofón fue levantar la cruz de ceniza.

La casa de Mora Chávez también fue punto de reunión para los policías rurales que decidieron, junto con su líder, entregarse a las autoridades, sabedores de contar con una orden de aprehensión en su contra.

En las afueras de donde se efectuó el novenario se veían a al menos 11 policías ministeriales.

A las 10:00 horas inició la concentración de implicados en el enfrentamiento; los más cercanos a Hipólito llegaron primero y se presentaron con quienes algunos llamaban compadre; Norma Torres Mora, ya muy en corto, lo llamaba tío; ella, la comandante Norma, es la única mujer del grupo.

Pasadas las 11:00 horas ya estaban reunidos todos los rurales: los 31 estaban decididos a entregarse; se pusieron de acuerdo para comprar camisetas y zapatos blancos. “Tenemos que llegar al penal listos, para no tener problemas” comentó un joven de 19 años.

“Yo le dije al procurador que en cuanto llegue al Cereso de Mil Cumbres no necesitan indicarme el camino, ya lo conozco, y pedí la misma celda donde estuve a principios de año”, comentó Hipólito Mora, al tiempo que se le dibujaba una sonrisa nerviosa en el rostro.