Santa Cruz. El presidente Evo Morales presenta este sábado en Santa Cruz botellones de agua mineral de los manantiales andinos bolivianos del Silala, en la frontera con Chile.


El líquido, procesado por el consumo humano, se distribuirá entre las delegaciones de 118 países que se congregan en la ciudad ubicada a 900 km al este de La Paz.


Se trata de agua de bofedal, altamente mineralizada, pasada pro proceso de liofilización y pirogenización, que emerge a la superficie de las montañas bolivianas que lindan con las de Chile, en la frontera común, en los Andes sudamericanos y forma parte de la carpeta de disputas que La Paz y Santiago mantienen hace décadas.

Bolivia reclama a Chile el pago por 14.000 litros segundo que, desde 1906 bajan, por un sistema artificial de acueductos desde sus manantiales del Silala, a la ciudad de chilena de Arica, y que desde los años 70 sirven a la producción de Chuquicamata, la mina de cobre a tajo abierto más grande del mundo en el norte de Chile y puntal de su erario público.

Producto de un contrato entre privados, que data de principios del siglo XX, poco después de firmado el Tratado de Paz y Límites de 1904 que dejó a Bolivia mediterránea, Chile se ha negado a reconocer el pago por el agua que consume.

Chile alega que se trata de agua de curso sucesivo, es decir río internacional. Bolivia defiende la convicción de un manantial en su territorio.

Evo Morales ha mandado a fabricar 42.000 botellas con agua del Silala que obsequiará a los visitantes internacionales.