Bengasi. La Corte Penal Internacional (CPI) tiene evidencia de que el Gobierno de Muammar Gaddafi planeaba aplastar las protestas matando civiles antes de que estallara un levantamiento en Libia, indicó el martes el fiscal del tribunal.

Las protestas contra el gobierno que comenzaron el 15 de febrero se fueron transformando en una guerra civil, luego de que las fuerzas de Gaddafi abrieran fuego contra los manifestantes.

Luego el líder sofocó los levantamientos en el oeste de Libia, dejando el este y la ciudad de Misrata en manos rebeldes.

Las fuerzas lideradas por la OTAN están manteniendo el equilibrio en Libia, pero no han sido capaces por el momento de dar a los rebeldes una victoria indiscutida.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que el 17 de marzo aprobó ataques aéreos contra el Gobierno de Libia para prevenir que continuara con matanzas civiles, remitió en febrero el caso a la CPI, el primer tribunal mundial permanente para juzgar crímenes de guerra.

El fiscal Luis Moreno Ocampo debe presentar un informe a Naciones Unidas el 4 de mayo, y se espera que solicite órdenes de arresto.

"Tenemos evidencia de que luego de los conflictos en Túnez y Egipto en enero, personas del régimen estaban planeando cómo controlar las manifestaciones dentro de Libia", indicó Moreno Ocampo.

"Estaban escondiendo eso (...) y planeando cómo manejar a las multitudes (...) la evidencia que tenemos es que el disparo a civiles era un plan predeterminado", apuntó.

Moreno Ocampo explicó que al principio el plan era utilizar gas lacrimógeno y si eso fallaba entonces se dispararía contra los manifestantes.

DESERTOR BUSCADO

El fiscal de la corte quiere hablar con el ex ministro de Relaciones Exteriores de Libia Moussa Koussa, quien desertó a Gran Bretaña la semana pasada indicando que lo hizo debido a los ataques a civiles por parte de fuerzas de Gaddafi.

La deserción de Koussa sería tomada en consideración en la investigación a Gaddafi, sus hijos y asesores, indicó Moreno Ocampo, insinuando que otros funcionarios dentro del Gobierno podrían imitarlo.

"El hecho de que Moussa Koussa desertara es interesante porque es una opción que uno tiene. Si no se tiene poder para frenar los crímenes entonces se puede desertar para mostrar que uno no es responsable", indicó.

La lucha en el frente en la ciudad petrolera de Brega se ha estancado con la ventaja de los tanques y la artillería de Gaddafi contrarrestada por ataques aéreos liderados por la OTAN, que efectivamente respaldaron los rebeldes.

Los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto han fracasado. El bando del Gobierno ha ofrecido concesiones, pero insiste en que Gaddafi permanezca en el poder, mientras que los rebeles se muestran inflexibles en su demanda de que deje el cargo que ha mantenido durante 41 años.

Tras una serie de rápidos avances rebeldes seguidos por retiradas anticipadas, los insurgentes mantienen sus posiciones en Brega, poniendo sus fuerzas mejor entrenadas en la batalla y alejando a los voluntarios desorganizados.

Los insurgentes dijeron que los ataques aéreos han sido menos efectivos desde que la OTAN tomó el control de la operación de manos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos la semana pasada.

Luego de más de dos semanas de ataques aéreos, la OTAN dijo que había destruido un 30 por ciento del poder militar libio.

El área alrededor de la ciudad de Misrata es la principal prioridad para los ataques aéreos, dijo la alianza militar.

El brigadier general Mark van Uhm, un importante funcionario de la OTAN, respondió en una conferencia de prensa en Bruselas a las críticas de los insurgentes, diciendo que el uso de escudos humanos por parte de las fuerzas de Gaddafi y el ocultamiento de sus unidades blindadas en áreas pobladas obstaculizaban las operaciones de la alianza.

"El ritmo de operaciones continúa, pero hemos visto un cambio de tácticas (de Gaddafi). Cuando personas son usadas como escudos nosotros no atacamos", explicó.

Van Uhm confirmó que varios civiles habían muerto en Brega en los últimos días en los ataques aéreos de la OTAN, pero no dio cifras estimadas.

Los rebeldes parecían haber recibido un respaldo con el arribo a uno de sus puertos de un tanque que puede llevar 1 millón de barriles de crudo, valuado en más de 100 millones de dólares, en lo que sería su primer embarque desde que estallaron las disputas.

"Una fuente de ingresos sustentable de las exportaciones de crudo enviará una fuerte señal de que la oposición esta aquí para quedarse y sólo puede crecer mientras intenta realizar más y más exportaciones de crudo", dijo el analista de Energía de IHS Samuel Ciszuk.

Los líderes rebeldes dijeron que Qatar había acordado comercializar petróleo desde los campos al este de Libia luego de que el estado del Golfo reconociera el consejo revolucionario en Bengasi como un Gobierno legítimo.

(Reporte adicional de Alexander Dziadosz cerca de Brega, Aaron Gray-Block en La Haya e Ibon Villelabeitia en El Cairo; Editado en Español por Juana Casas)