Tripoli. El gobierno libio renovó el domingo su oferta de realizar elecciones para decidir si Muammar Gaddafi debe mantenerse en el poder, una propuesta que probablemente no atraerá a los opositores del líder y que podría profundizar las diferencias dentro de la OTAN.

La presión está aumentando dentro de la alianza para encontrar una solución política, luego de tres meses de campaña militar que le está costando miles de millones de dólares a los miembros de la OTAN, cobrando la vida de cientos de civiles, y que hasta el momento no ha logrado derrocar a Gaddafi.

Moussa Ibrahim, portavoz del Gobierno de Gaddafi, dijo a reporteros en Trípoli que el Gobierno proponía un periodo de diálogo nacional y elecciones supervisadas por Naciones Unidas y la Unión Africana.

"Si el pueblo libio decide que Gaddafi debe irse, se irá. Si el pueblo decide que debe quedarse, se quedará", agregó.

No obstante, indicó que Gaddafi -que ha gobernado el país petrolero desde un golpe militar en 1969- no se exiliará, sin importar lo que pase. "Gaddafi no se irá a ninguna parte, se queda en este país", declaró Ibrahim.

La idea de realizar comicios fue presentada a inicios de mes por uno de los hijos de Gaddafi, Saif al-Islam.

La propuesta perdió impulso cuando el primer ministro libio, Al-Baghdadi Ali Al-Mahmoudi, pareció desestimarla. En ese entonces, también fue rechazada por los rebeldes opositores a Gaddafi del este del país y por Washington.

Muchos analistas dicen que Gaddafi y su familia no tienen intención de entregar el poder e indican que el líder libio busca lograr el acuerdo para ampliar las grietas que emergieron en la OTAN.

La propuesta de elecciones podría encontrar una audiencia más receptiva en estos momentos, especialmente después de que una bomba de la OTAN cayó en una casa en Trípoli el 19 de junio, dejando varios civiles muertos.

Después de ese incidente, Italia -miembro de la alianza- expresó su deseo de alcanzar un arreglo político, ya que las bajas civiles amenazan la credibilidad de la OTAN.

Fuerzas gubernamentales libias han estado combatiendo contra rebeldes, apoyados por la fuerza aérea de la OTAN, desde el 17 de febrero, cunado miles de personas se levantaron en una rebelión contra su Gobierno.

La rebelión se ha convertido en la más sangrienta de la revuelta árabe que afecta Oriente Medio.

Los rebeldes controlan el tercio oriental del país y algunos enclaves en el oeste. No obstante, no han podido avanzar hasta la capital, dejando a las potencias occidentales esperando un levantamiento en Trípoli que deponga a Gaddafi.

El régimen del líder libio sufrió una derrota en su imagen cuando miembros de la selección de fútbol y otros 13 jugadores desertaron para unirse a los rebeldes, indicó el consejo rebelde.

Los libios son apasionados seguidores del fútbol y su selección estaba fuertemente alineada con el mandato de Gaddafi. En algún momento, Saadi, hijo del líder, jugó en el equipo nacional.