Ciudad de México. Donald Trump ganó una carrera que todos esperaban que perdiera porque los votantes independientes tomaron un “riesgo calculado de cambio”, afirmó el politólogo Jonathan Rauch.

El señalamiento de Rauch no es gratuito. Los análisis a posteriori se preguntan cómo es que las encuestas pudieron haberse equivocado tanto, augurar un estrecho, pero cómodo triunfo para la demócrata Hillary Clinton y volverse ceniza al final.

Para la mitad de los votantes, consignó Bill Schneider, un destacado analista que escribe para la agencia Reuters, “fue un vehemente repudio del status quo”.

El hecho, sin embargo, es que el ganador en el Colegio Electoral compitió cerradamente con su rival por el voto popular. Pero también que pese a ser visto como más desconfiable y menos calificado, ganó las elecciones.

"Hay mucha especulación, pero no hay respuestas claras en cuanto a la causa de la desconexión; hay un punto de acuerdo: en general, las encuestas subestimaron el nivel de apoyo de Trump”, indicó un análisis del Centro Pew de Investigación, especializado en temas de opinión pública.

Lo que se sabe, de acuerdo con el Centro Pew, es que Trump ganó los votantes blancos por un margen casi idéntico al de Mitt Romney, que perdió el voto popular con Barack Obama en 2012.

Los votantes blancos no hispanos prefirieron a Trump sobre Clinton por 21 puntos porcentuales (58% a 37%), según la encuesta de salida realizada por Edison Research para el National Election Pool. Romney ganó a los blancos por 20 puntos porcentuales en 2012 (59% a 39 por ciento).

Trump no tuvo un resultado mucho mejor que Romney entre negros e hispanos hace cuatro años, pero Clinton no fue tan fuerte entre ellos como Obama en 2012.

La demócrata obtuvo una ventaja de 80 puntos entre los afroamericanos (88% a 8%), pero Obama tuvo 87 puntos de diferencia hace cuatro años (93% a 6%). En 2008, Obama logró una ventaja de 91 puntos entre los negros.

Trump obtuvo una mayor proporción de votantes minoritarios que Romney en 2012: atrajo a 29 por ciento de los hispanos, dos puntos más que Romney, y a 29% de los asiáticos, tres puntos por encima que su predecesor.

Las mujeres apoyaron a Clinton sobre Trump en un 54% a 42%. Pero los hombres apoyaron a Trump por 53% a 41%, uno por ciento más que los siete puntos de Romney en 2012.

La división  fue evidente entre votantes rurales y votantes urbanos: en las ciudades Clinton fue la predilecta, pero en pequeños poblados y áreas rurales el favorito fue Trump. Hubo una gran diferencia en las preferencias presidenciales entre quienes tenían o no un título universitario: los graduados universitarios respaldaron a Clinton por 9 puntos (52 a 43 por ciento), mientras aquellos sin un título respaldaron a Trump 52% a 44 por ciento.

De acuerdo con el Centro Pew, el margen de ventaja de Trump entre blancos sin título universitario fue el más grande desde 1980. Dos tercios (67%) de los blancos no universitarios respaldaron a Trump, en comparación con 28% que apoyó a Clinton. Trump ganó al sector de hombres blancos con un título universitario por 49 a 45 por ciento.

Clinton recibió una porción más baja del voto de los jóvenes millennials, (entre 18 y 29 años) que la recibida por Obama en 2012 o 2008. Los jóvenes adultos prefirieron a Clinton sobre Trump por un amplio margen de 55 a 37 por ciento. Por su parte, los votantes mayores de 65 años prefirieron a Trump sobre Clinton por 53 a 45 pc.

De acuerdo con una encuesta de The New York Times, que entrevistó a más de 24 mil votantes al salir de 350 precintos diferentes, Clinton obtuvo 78 por ciento del voto homosexual contra 14 por ciento de Trump. En ese sentido, los análisis de salida señalan que para los votantes la elección fue acerca del cambio, no una declaración ideológica o un respaldo a la visión de Trump. “El éxito de Trump desafió todas las reglas políticas convencionales”, señaló Schneider.

"70% de los votantes tenía una opinión desfavorable de Trump”, según las encuestas de salida. Y sin embargo, Trump ganó.

Rauch, que está vinculado a la Institución Brookings, de Washington, afirmó que la victoria de Trump se debió menos a los republicanos y los blancos sin títulos universitarios que a los independientes, que componen un tercio del electorado. “Trump los ganó por seis puntos” y en especial, ganó por cinco puntos entre quienes se decidieron a última hora. Entre los que decidieron primero, Clinton fue la ganadora.

En su análisis, Rauch hizo notar que los independientes eligieron el cambio sobre las calificaciones: “entendieron que Clinton está mejor equipada para ser presidenta, pero se preocuparon más por el cambio y decidieron que Trump es un riesgo aceptable”.

52 por ciento dijo que Clinton está calificada para ser presidenta, contra sólo 38% para Trump. Pero los votante deseaban cambio: 39% dijo que “traer cambio” era la cualidad más importante del candidato, muy por delante de la “experiencia correcta” (21%) o “buen juicio” (20%).

"Han calificado de histórica nuestra victoria. Para serlo de verdad, tendremos que hacer un buen trabajo”, dijo Trump durante su discurso después de ser proclamado como el 45 Presidente electo de Estados Unidos.