La Habana. El gobernador del estado de Nuevo México y ex embajador de Estados Unidos en la ONU, Bill Richardson, dijo este jueves que está intentando convencer a Cuba de que libere a un contratista estadounidense detenido hace ocho meses por sospechas de espionaje.

Richardson, en el último día de una visita de negocios a La Habana, dijo a la cadena CNN que la liberación de Alan Gross por razones humanitarias mejoraría el clima entre ambas naciones.

El político estadounidense agregó que abordó la situación de Gross en tres reuniones sostenidas esta semana con funcionarios cubanos de alto rango y volvería a plantearlo en un encuentro previsto para este jueves.

"Percibo un mejor ánimo, una mejor atmósfera. Hoy voy a estar trabajando duro para ver si puedo sacar al señor Gross", dijo Richardson al programa "American Morning" de CNN.

"No es seguro que pueda lograrlo. Lo he logrado aquí en el pasado", añadió.

Richardson operó en el pasado como enviado del ex presidente Bill Clinton a naciones enemigas.

En 1996 se reunió con el entonces presidente Fidel Castro y logró la liberación de tres disidentes presos.

Pero el caso de Gross parece más complicado. El contratista fue arrestado en diciembre de 2009 en el aeropuerto de La Habana y señalado como un espía estadounidense.

El presidente cubano, Raúl Castro, dijo que el hombre de 60 años había distribuido teléfonos satelitales a disidentes, violando la ley cubana.

Richardson dijo que en su opinión Gross era inocente.

"Lo que estoy intentando hacer es convencerlos de que esto sería otro buen paso hacia adelante", explicó.

El gobierno estadounidense niega que Gross fuera un espía, asegura que sólo estaba ayudando a grupos judíos a conectarse a Internet y exige su liberación por razones de salud.

La detención de Gross volvió todavía más amargas las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, paralizando los tímidos esfuerzos del presidente Barack Obama por "relanzar" los vínculos con la isla.

Cuba sostiene que el caso ilustra que, pese a sus promesas, Obama continúa tan comprometido como sus predecesores con socavar el sistema socialista de la isla.

Gross viajó a Cuba contratado por una empresa privada encargada de ejecutar un programa del gobierno de Estados Unidos destinado a "promover la democracia" en la isla.

A pesar de todo, Richardson dijo que la atmósfera mejoró después que Castro acordó liberar a 52 presos políticos tras conversaciones con la Iglesia Católica.

Y las cosas podrían mejorar aún más si Obama elimina algunas restricciones para los viajes de académicos y grupos religiosos estadounidenses a Cuba, como es el rumor en Washington, dijo.

Antes de viajar a Cuba, el gobernador de Nuevo México fue informado sobre la situación de Gross por funcionarios del Departamento de Estado. También se reunió con la esposa del contratista.

Ocho meses después de su arresto, Cuba todavía no ha presentado cargos formales contra Gross.