La Habana. El gobierno cubano negó las acusaciones de la oposición que indicaban que un disidente que falleció este domingo había sido golpeado por la policía, diciendo que una autopsia preliminar mostraba que murió de causas naturales.

Juan Wilfredo Soto fue enterrado el domingo en la ciudad de Santa Clara, en el centro del país, después de lo que disidentes describieron como una golpiza por parte de la policía durante una protesta la semana pasada.

Un comunicado del gobierno leído en la televisión nacional acusó a los disidentes de ser "contrarrevolucionarios inescrupulosos" dispuestos a "difamar al país" y desviar la atención del apoyo popular a un reciente congreso del Partido Comunista y las reformas económicas en marcha.

Agregó que Soto, de 46 años, fue retenido durante tres horas el jueves "sin incidentes" y luego, quejándose de dolor abdominal, ingresó por sus medios al día siguiente en el hospital local, adonde le diagnosticaron que sufría de páncreas inflamado.

El comunicado dijo que la pancreatitis agravó los problemas cardíacos, hipertensión y diabetes preexistentes, entre otras dificultades de salud, resultando en "shock" y en su muerte por causas naturales.

La autopsia preliminar "no encontró evidencia de violencia externa o interna", informó el comunicado.

Soto era miembro de un grupo de oposición poco conocido en Santa Clara, a unos 275 kilómetros al este de La Habana, y había pasado varios años en prisión.

Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos de Cuba, un organismo independiente, quien dijo que la paliza provocó la muerte de Soto, pidió una investigación pública del caso y dijo que la policía se estaba volviendo cada vez más brutal en su manejo de la disidencia.