Buenos Aires. Vacas, caballos, gallinas y tractores podían verse en el corazón de Buenos Aires, pero para los visitantes la escena no era tan extraña como la presencia de un puesto del gobierno en la muestra rural más importante de Argentina.

Enemistados tras un grave conflicto por un intento de subir los impuestos al sector en el 2008, el gobierno volvió este año a la exposición anual de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que terminó esta semana, en un intento por limar asperezas a tres meses de los comicios presidenciales.

La presidenta Cristina Fernández buscará su reelección en octubre y, aunque los sondeos la favorecen, seguramente necesitará el apoyo de una parte de los agricultores para imponerse en primera vuelta. Muchos de ellos la apoyaron en el 2007, pero esta vez el panorama es más complejo.

El sector le dio la espalda a Fernández en los comicios provinciales realizados el domingo en Santa Fe, una de las principales regiones agropecuarias del país, donde el candidato oficialista salió tercero en la pelea por el gobierno local.

La derrota electoral parece haber generado preocupación en el gobierno, que en los últimos días intentó dar señales positivas al sector como la autorización para exportar una parte de la cosecha de trigo, cuyas ventas externas -al igual que las del maíz- están restringidas para garantizar el abasto doméstico.

La mayor parte de los votantes de Argentina vive en las grandes ciudades, pero la posición política del sector rural -que le reclama al gobierno menos regulaciones- tiene una relevancia clave en la potencia alimentaria mundial.

"La situación no es la misma que en el 2008. Los precios internacionales son realmente atractivos, lo que hace que la situación desde el punto de vista de los productores sea buena", afirmó Gustavo López, director de la consultora Agritrend.

La mayor parte de los votantes de Argentina vive en las grandes ciudades, pero la posición política del sector rural -que le reclama al gobierno menos regulaciones- tiene una relevancia clave en la potencia alimentaria mundial.

Fernández llegó al poder en el 2007 gracias a la victoria que obtuvo en el cordón suburbano de Buenos Aires y en gran parte de las poblaciones rurales del país, aunque en los comicios legislativos del 2009, luego de una feroz disputa por un impuesto a las exportaciones, los productores votaron masivamente en su contra.

Varios analistas creen, de todos modos, que una porción minoritaria de los productores votará a la presidenta, alentado por el buen contexto económico que atraviesa el sector.

"Hay sectores (del campo) que han bajado los decibeles. Hay sectores que están más beneficiados, que reciben más subsidios (del gobierno)", señaló a Reuters López.

Los últimos sondeos presidenciales, previos a la derrota en Santa Fe, le daban a Fernández entre un 38% y un 50% de intención de voto, con una diferencia de al menos 15 puntos con su más cercano rival.

En Argentina, para obtener la presidencia en primera vuelta, los candidatos deben obtener al menos el 45% de los votos o el 40% y una diferencia con el segundo de más de 10 puntos porcentuales.

Enemistad continúa. Puestos como los de los fabricantes de maquinaria John Deere y Scania y el de la Bolsa de Comercio de Rosario -el mayor mercado de granos del país- estaban cerca de las pistas donde los jinetes mostraban su destreza sobre los caballos y donde desfilaron las vacas acicaladas como una modelo para la muestra de Buenos Aires.

Entre ellos estaba el puesto del Ministerio de Agricultura, vacío.

La presencia en la exposición de la Sociedad Rural -una de las asociaciones agrarias más importantes del país- de una cartera que el gobierno creó para acercar posiciones con los productores estuvo lejos de calmar los ánimos.

"Estoy seguro que pronto, todos juntos en las urnas, podremos devolver a la patria los valores que fuimos olvidando (...) Estoy seguro de que esta larga noche está llegando a su fin", dijo en el tradicional acto de inauguración Hugo Biolcati, presidente de la entidad.

Luego de lograr que en el 2008 la presidenta diera marcha atrás en su intento de subir el impuesto a la exportación de soja, el principal cultivo del país, los productores le exigen al Gobierno que abandone la intervención en los mercados de trigo y maíz.

Cuando las campañas presidenciales empiezan a tomar vuelo, el Gobierno liberó el martes 450.000 toneladas de trigo, que se sumarán a los 7,4 millones ya autorizados para exportar.

Sin embargo, los dirigentes rurales consideraron que la medida es tardía e insuficiente.

"Ayer liberaban 450.000 toneladas de trigo para exportación (...) Lo que están haciendo es consustanciar y consolidar el negocio de cuatro multinacionales (agroexportadoras) que ya tenían ese trigo comprado", dijo el miércoles Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.

Gran parte de los dirigentes rurales manifestó abiertamente su apoyo a distintos partidos de la oposición para las elecciones presidenciales y algunos de ellos serán incluso candidatos a legisladores en octubre.

En un conflicto que parece tener cada vez más componentes políticos, Buzzi amenazó con realizar en agosto, días antes de las elecciones primarias para la presidencia, una manifestación en Buenos Aires para reclamar por los problemas del sector.