El gobierno del presidente Evo Morales demandó este domingo a la Central Obrera Boliviana (COB), máxima entidad de los trabajadores, suspender las medidas de presión, que este lunes cumple dos semanas de huelga, para reinstalar el diálogo que permita lograr un acuerdo sobre sus exigencias laborales.

"El gobierno tiene toda la voluntad para resolver el conflicto por el incremento a las rentas de jubilación, pero antes de reanudar las conversaciones es necesario acabar con las marchas y bloqueos para no imponer una solución a punta de dinamitazos", dijo el vicepresidente Alvaro García.

Recalcó que la administración de Evo Morales insistirá siempre en el diálogo.

"Se dialoga, pero no dinamitando puentes, no arruinando a los niños, no molestando al pueblo paceño", añadió García.

La dirigencia de la COB anunció que a partir de este lunes radicalizará las movilizaciones y descartó levantar la huelga general que ha afectado seriamente a las labores escolares, el comercio, el servicio de salud y el transporte de pasajeros y carga.

La central convocó el pasado lunes 6 de mayo a una huelga general indefinida, con marchas y bloqueos, en demanda de la subida de las rentas de jubilación en un ciento por ciento, conflicto que en los últimos días se focalizó en la ciudad de La Paz.

El vicepresidente reiteró que la principal condición para continuar con las negociaciones es que los trabajadores en huelga levanten las medidas de presión.

"En esas condiciones nosotros nos sentamos inmediatamente en la mesa del diálogo para trabajar con sinceridad, los puntos, los acuerdos, pero de nada sirve seguir convocando a la movilización, a las marchas, a los bloqueos", argumentó.

El segundo mandatario boliviano llamó a los dirigentes de la central a negociar una renta de jubilación digna y equitativa para la mayoría de los bolivianos que perciben salarios bajos y no privilegiar a un solo grupo.