Santiago. En medio de un clima de fuertes diferencias entre el gobierno y la oposición y con la ciudadanía aún demandando soluciones habitacionales, se conmemora el primer aniversario del devastador terremoto que afectó a la zona centro-sur de Chile el pasado 27 de febrero de 2010 costando la vida a más de 500 personas.

El presidente Sebastián Piñera se traslado hasta la localidad de Caleta Tumbes donde puso el acento en que la "unidad hace la fuerza y en ella está la fortaleza de la sociedad chilena. Es en la división donde se encuentra el germen de nuestra debilidad". Sus palabras fueron en clara alusión a la opositoria Concertación, conglomerado que decidió marginarse de la totalidad de actos oficiales al cuestionar, sobre todo, la entrega de soluciones para las personas que perdieron sus viviendas.

Al respecto Piñera dijo que "la reconstrucción no es sólo reconstruir lo que había antes, sino que también hacerlo mejor. Quiero decirles a los cientos de damnificados que no están solos, porque nuestro gobierno tiene el compromiso de reconstruir piedra por piedra".

Agregó que "estos no son tiempos para la división, no son tiempos para espíritus destructivos, sino que para espíritus constructivos. No son tampoco para egoísmos, sino para la generosidad. Los países que destinan sus mejores esfuerzos a una guerra parricida entre ellos, no tienen futuro".

El acto desarrollado en caleta Tumbes en que se hizo entrega simbólica de títulos de dominio a personas que perdieron sus viviendas producto del tsunami, estuvo matizado por un hecho anecdótico.

En un lapsus, el mandatario cambio la fecha del terremoto. "En pocos segundo o minutos perdimos 220 mil viviendas, el déficit de viviendas en nuestro país era 600 mil, la noche del 26 de septiembre creció a 820 mil la madrugada del 27 de septiembre", señaló el mandatario, sembrando nuevamente comentarios en su contra a través de las redes sociales.

Protestas. El paso por la zona estuvo acompañado por protestas de lugareños que exigen más ayuda, pero mientras esto sucedía en otra zona del país, en Concepción cerca de 3.000 personas se reunieron vestidas de negro y con banderas del mismo color con el objetivo de protestar con lo que califican el tardío proceso de reconstrucción.

La prensa local detalla que la protesta se desarrolló en calma, pero revela el clima de tensión que cruza todo el sector devastado por el terremoto.

Más tarde Piñera se trasladó hasta Curanipe, donde participó en el acto de inauguración de un memorial en recuerdo a las personas que perdieron la vida en la zona. En esta localidad el mar devastó prácticamente la totalidad de las construcciones y costó la vida a cerca de 50 personas.

Oposición. A su vez la oposición, que justamente era gobierno cuando sucedió el terremoto, decidió hacer sus propias actividades trasladándose hasta la torre O'Higgins en Concepción, un edificio que luce completamente destruido.

En ese lugar, los timoneles de los cuatro partidos del conglomerado indicaron que "tienen un balance negativo de la actuación del gobierno, y podemos decirlo con propiedad porque este gobierno ha tenido los suficientes recursos para reparar lo dañado y no lo ha hecho".

El sismo que vivió Chile es el quinto en magnitud en la historia del mundo con 8,8 grados en la escala Richter y dejó daños estimados por el gobierno en US$30.000 millones.

Durante esta madrugada se desarrollarán actos en recuerdo de los fallecidos y desaparecidos por el terremoto en prácticamente todas las zonas del país.

El centro de las actividades será justamente en la Octava Región donde se registró el epicentro del terremoto y posterior maremoto.