El gobierno boliviano sigue con "preocupación y pesar" el conflicto provocado por suboficiales y sargentos en las Fuerzas Armadas, que hoy ingresó en su segunda semana sin visos de solución, y aboga por su solución, afirmó la ministra de Comunicación, Amanda Dávila.

"El presidente (Evo) Morales siempre ha estado abierto a conversar con todos los sectores que no han podido solucionar problemas mediante los conductos regulares institucionales. A veces se suele recurrir al Presidente, y el Presidente con mucho cariño, afecto, siempre ha tenido las puertas abiertas para todos los sectores", afirmó Dávila en declaraciones recogidas por la agencia ABI.

Al tiempo de abogar por el restablecimiento de la cadena de mando, vulnerada durante las protestas públicas de la semana pasada que originaron el despido de 706 uniformados que faltaron a sus puestos de labor y control, incluso en las fronteras, Dávila pidió "deponer las medidas (de fuerza) y reconducir las demandas mediante los canales oficiales".

"En este caso no ha ocurrido eso, se ha tomado una decisión a la inversa, se ha salido a las calles para dar a conocer las demandas, lo que va en contra de la normativa en este momento vigente, pero sobre todo de algo que es muy importante, que es la Constitución Política del Estado", añadió.

Hace una semana, un grupo de sargentos y suboficiales de las FF.AA. inició movilizaciones en demanda de la "descolonización" de esa institución castrense, denunció "discriminación", y exigió la modificación de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas.

Los militares, junto a sus esposas, varias de ellas en huelga de hambre, llevaron a cabo inéditas marchas por las calles de la ciudad de La Paz, vistiendo uniformes de campaña e incluso acompañados de dirigentes indígenas aymaras conocidos como los "Ponchos Rojos", su atuendo para situaciones bélicas.