Con una economía pujante que atrae cada vez a más trabajadores del mundo, Brasil decidió esta semana frenar una ola de migración ilegal de haitianos, con lo cual rompe una tradición permisiva, que abre la puerta a políticas que antes criticaba de países ricos, indicaron analistas.

El gobierno brasileño anunció que regularizará a los casi cuatro mil haitianos que entraron de forma ilegal en ese país, la mayor parte en las últimas semanas, pero impondrá en adelante un visado para el ingreso de estos ciudadanos y pretende bloquear nuevas olas de inmigración ilegal en sus fronteras.

La decisión de regularizar a los haitianos entrados ilegalmente era esperada; pero sorprendió el endurecimiento de la política de inmigración, tradicionalmente más permisiva. “Brasil cierra fronteras para contener invasión de haitianos”, tituló el diario O Globo como noticia principal.

“Es una situación nueva para Brasil, que por primera vez enfrenta esos flujos de personas que vienen al país porque ven en su economía una fuente de empleo y oportunidades”, refirió Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas.