Caracas. Mientras el gobierno del Presidente Hugo Chávez invierte US$77 millones en un plan para combatir desastres, destina US$5.000 millones para la compra de armamento ruso. Es decir, un presupuesto 65 veces menor.

En ocasión de la última visita al país del primer ministro ruso Vladimir Putin, el mandatario anunció la aprobación de 200 millones de bolívares fuertes para la creación del Centro de Atención y Prevención de Desastres, dentro de los que se incluyen los incendios.

El ministerio del Ambiente, a través del Instituto Nacional de Parques, Inparques, no ha realizado (al menos públicamente) el balance de las pérdidas económicas y ambientales que han producido los recientes incendios forestales.

Las impactantes llamas que devoraron 230 hectáreas del Parque Nacional El Ávila durante la semana del 21 al 30 de marzo quizás fueron las más difundidas, pero no las únicas que se han producido en zonas verdes del país. En la actual época de sequía, que se ha caracterizado por tener el récord histórico de las más altas temperaturas desde 1892, se ha registrado un mayor número de incendios forestales con respecto a años anteriores.

Hasta febrero de 2010, se habían consumido 5.155 hectáreas de las 15 millones que comprenden áreas protegidas del país, según declaró recientemente a la prensa el bombero forestal Miguel Matany, director de Incendios Forestales y Atención de Emergencias de Inparques.

Aparte del parque Warairarepano-El Ávila, según un conteo realizado a partir de las notas de prensa de la página web del Instituto Nacional de Parques (Inparques), desde diciembre de 2009 hasta la fecha, el fuego ha consumido hectáreas en los parques de San Esteban (Carabobo), Henri Pittier (Aragua), Macarao (entre Miranda y zona metropolitana de Caracas), Ciénagas de Juan Manuel (Zulia), Guatopo (Miranda), Canaima (Gran Sabana- Bolívar), Turuépano y Mochima (Sucre).

En la región de los Llanos resultaron afectados los parques nacionales Aguaro-Guariquito y el Monumento Natural Morros de San Juan. Mientras que en los Andes, se combatieron incendios en el Parque Nacional Sierra Nevada, (Mérida-Barinas) y en Táchira en los sectores La Resbalosa en el Parque Nacional El Tamá; Mesa Grande-Río Bobo y Río San Antonio del Parque Nacional Páramos Batallón y La Negra.

Pero el fuego no se quedó allí. También en el mayor bosque creado del continente, Uverito -ubicado al sur de Monagas y manejado por Proforca- se consumieron 15 millones de pinos en cuestión de cuatro días.

No fue posible obtener datos oficiales y actualizados sobre la cantidad de hectáreas arrasadas en todo el país por los incendios, ya que el presidente de Inparques, Leonardo Millán, no autorizó para declarar a sus portavoces sobre el balance de siniestros forestales.

Sin embargo, entidades como los bomberos voluntarios de la Universidad Simón Bolívar (USB) y de la Universidad Central de Venezuela (UCV) dan cuenta del aumento de los incendios forestales en el área metropolitana de Caracas.

Los bomberos voluntarios de la USB registraron 127 siniestro ecológico en el Valle de Sartenejas, municipio Baruta, es decir, 31% más que el año pasado.

Entretanto, los bomberos universitarios de la UCV también han visto un incremento de servicios prestados. En promedio, en época de sequía, apagan unos seis incendios. En lo que va de 2010 han atenido 15 incidentes, incluso dentro del Jardín Botánico.

De acuerdo con los números que maneja la secretaría de Prevención y atención de emergencias del estado Miranda, hasta el primero de abril de este año se controlaron 126 incendios de vegetación. En cambio el año pasado no se registró ninguno.

La raíz del asunto. Voceros de Inparques han confirmado que una de las causas del incremento de incendios es la temporada de sequía y la acumulación de material combustible, en este caso vegetación seca.

Existe un mito con respecto al inicio espontáneo de los incendios en áreas verdes mediante el aumento de los rayos solares sobre un vidrio o metal. El bombero forestal y representante de la ONG Bioparques, Rodolfo Castillo Ruiz, descarta tal posibilidad.

"No es demostrable científicamente. En regiones tropicales no es posible por el tipo de bosques secos o caducifolios. A diferencia de Venezuela, en otras regiones como Estados Unidos, que padecen muchos incendios forestales, existe el fenómeno climático de la tormenta seca, en que los rayos descargan en vegetación como pinos, de fácil combustión.

Así que entre 95% y 99% de los incendios son producidos por los humanos, confirma el presidente de la ONG Vitalis, Diego Díaz Martin. Por un lado, son provocados de forma intencional y por otro por negligencia, al dejar colillas de cigarrillos o fogatas mal apagadas. También por la práctica de brujería y por la cercanía a poblados e invasiones.

Pérdidas económicas. Los incendios forestales no sólo son un asunto de destrucción de la fauna y flora. Constituyen un problema de carácter global que influye en la vida económica de un país, certifica Alejandro Luy, de la Fundación Tierra Viva, que trabaja con desarrollo sustentable.

La protección de los bosques garantiza el suministro de agua como reservorios naturales. En el caso de la crisis energética que enfrenta el país cobra aún más valor.

También, hay que tomar en cuenta la pérdida de horas hombres por las dolencias respiratorias y oculares que produce la combustión.

Luy agrega que "otra consecuencia de los incendios es la producción de gases invernaderos que inciden en el cambio climático y a la larga inciden en la economía de un país".

Sin hablar del costo que implica la recuperación de un área verde quemada, que puede variar entre 10 y 70 años.

¿Venezuela preparada? El incendio en El Ávila, que se prolongó más de una semana en marzo, llevó a los caraqueños a preguntarse si el Estado estaría preparado para enfrentar incendios de gran magnitud.

Si algún motivo convoca el voluntarismo de los caraqueños es el cerro Ávila, uno de sus principales emblemas. La labor de los bomberos también es destacada. pero ¿es suficiente? El presidente de Vitalis, organización que forma parte activa del Proyecto Ávila junto a la Universidad Metropolitana, entre otras instituciones, considera que hace falta mayor cantidad de bomberos forestales capacitados y equipos. "No existe un estudio de las verdaderas necesidades"

Una de las formas universales para controlar incendios forestales son los cortafuegos y su constante mantenimiento. Precisamente es una de las fallas del contexto venezolano. El del Ávila, por ejemplo, necesita mantenimiento, observa Rodolfo Castillo Ruiz, de Bioparques.

Dentro del presupuesto del ministerio del Ambiente, no existe una partida especialmente destinada para el control y combate de incendios forestales.

El presidente de Vitalis prefiere pensar que esta temporada dejará lecciones. "Es necesario preparare para sequías venideras y que la ciudadanía aprenda que forma parte de prevención".