El Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron este domingo que han llegado a un acuerdo sobre el tema de la tierra, el primer punto de la agenda pactada para los diálogos de paz que se desarrollan en Cuba.

El pacto se dio a conocer en un acto formal en el Palacio de Convenciones de La Habana en el que estuvieron presentes los negociadores del Gobierno y de la guerrilla, y representantes de los países garantes del proceso (Cuba y Noruega), y los acompañantes (Venezuela y Chile).

Las partes han llegado a acuerdos sobre aspectos como el acceso y uso de la tierra, las tierras improductivas, la formalización de la propiedad, la frontera agrícola, y la protección de Zona de Reserva, según un comunicado conjunto de la mesa de negociación, leído por los representantes de los países garantes en este proceso de paz, Carlos Fernández de Cossío, de Cuba, y Dag Mylander, de Noruega.

El Gobierno y las FARC también han logrado consensuar aspectos como programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras y el impulso al desarrollo social en el campo en áreas como la salud, educación, vivienda y la erradicación de la pobreza.

El acuerdo, denominado "Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral", supondrá "el inicio de transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia", según reza el comunicado conjunto.

"Celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un pleno acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto", dijo Santos.

Según los negociadores de paz, este acuerdo "está centrado en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras y la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo".

Uno de los objetivos también es "revertir los efectos del conflicto y que se restituyan las víctimas del despojo y del desplazamiento forzado".

Los negociadores recuerdan que uno de los principios del proceso de paz es que "nada está acordado hasta que todo esté acordado", es decir, que la aplicación de los acuerdos que se vayan construyendo está condicionada a que se logre un tratado definitivo de paz.

De esta forma, el Gobierno y las FARC cierran el noveno ciclo del proceso de conversaciones que se retomarán el próximo 11 de junio con una nueva ronda en la cual tratarán el punto de la participación de esa guerrilla en la vida política de Colombia una vez que se alcance la paz.

Satisfacción presidencial. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, celebró este domingo el "paso fundamental" dado en el proceso entre el Gobierno y las FARC con el acuerdo alcanzado en La Habana en el primer punto de la agenda: el problema agrario.

"Celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un pleno acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto", dijo Santos en un mensaje a través de las redes sociales.

Y siguió: "Continuaremos con el proceso con prudencia y responsabilidad".

Antes del inicio de la novena ronda de negociaciones, hace dos semanas, Santos había pedido a su delegación en La Habana encabezada por Humberto de la Calle, que no volviera de la isla sin éste, el primer acuerdo alcanzado tras seis meses de negociación.

Declaración de las FARC. "Hemos avanzado en la construcción de un acuerdo, con salvedades puntuales, que necesariamente tendrán que ser retomadas antes de la concreción de un acuerdo final", señaló este domingo la guerrilla en una declaración a cargo de su número dos, Iván Márquez, que lidera la delegación de paz de la insurgencia.

"Las reivindicaciones históricas más sentidas de las comunidades rurales y empobrecidas fueron bandera al viento en nuestras manos y argumento para el debate en la mesa de conversaciones", señalan las FARC quienes opinan que en La Habana se está "abriendo una brecha para que el pueblo actúe".

Sin precisar claramente cuáles son esas "salvedades" en torno al acuerdo agrario, la guerrilla se muestra preocupada porque Colombia soporte "la inclemencia de medidas y políticas económicas" que entregan el territorio a "la voracidad" de las transnacionales, se siga profundizando "la desigualdad" y continúen "cayendo compatriotas, de lado y lado" a causa del conflicto armado.

Por otra parte, la guerrilla califica de "trascendental" el siguiente punto de debate en la mesa de conversaciones, la participación política de las FARC una vez que se alcance la paz.

"Urgentes cambios estructurales están tocando las puertas del estado reclamando participación ciudadana en las decisiones y en la adopción de políticas que comprometen su futuro de dignidad", dice la guerrilla en su declaración.

En las "actuales circunstancias", a las FARC les preocupa "la captura del Estado por parte de grupos de poder que aprueban leyes y regulaciones que solo favorecen al egoísmo" o una "suerte de macrocriminalidad, en la que reinan la corrupción y la impunidad, que se ha apoderado del Estado colombiano".

"Todos estos, son elementos que hoy obstruyen la posibilidad de construir una alternativa de solución diferente a la guerra", añaden.

No obstante, insisten en que el "esfuerzo colectivo" por la paz tendrá que ser compensado con un tratado "justo y vinculante" rubricado por una Asamblea Nacional Constituyente que "funde" la reconciliación a perpetuidad".

Rechazo de los ganaderos. El presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), José Félix Lafaurie calificó este domingo como "desafortunado" que las FARC y el Gobierno hayan alcanzado un acuerdo en el primer punto de la agenda de paz: la tierra.

"Desafortunadamente las FARC terminan llegando a un acuerdo en esta materia", dijo Lafaurie en declaraciones a la emisora Blu Radio quien agregó que el pueblo colombiano "no tiene claro el lindero que el Gobierno acabó negociando con las FARC".

Fedegan es la principal organización gremial de ganaderos en Colombia y desde el principio se opuso a que el Gobierno negociara con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) una nueva estructura de la tierra.

De hecho, Fedegan fue la gran ausente al foro social que organizaron la ONU y las Universidad Nacional y en el que se recogieron propuestas de la sociedad civil para llevar a la mesa de negociaciones de La Habana.

Lafaurie hizo estas declaraciones minutos después de que se conociese que el Gobierno colombiano y las FARC anunciaran un acuerdo sobre el tema de la tierra, el primer punto de la agenda pactada para los diálogos de paz que se desarrollan en Cuba.

De todas formas Lafaurie puso en duda que las dos partes se hayan puesto de acuerdo en los "temas álgidos", como las Zonas de Reserva Campesina, los latifundios o la reforma agraria a través de la extinción de dominio o la expropiación, dijo.

"Los temas álgidos yo creo que quedaron sin ser tratados", dijo Lafaurie.

Además, el presidente de Fedegan criticó que el Gobierno acuerde con la guerrilla un modelo de desarrollo rural ya que "es evidente", dijo, que el modelo que necesita Colombia "de cara a los grandes mercados" nada tiene que ver "con la visión reduccionista de las FARC".

Finalmente lamentó que el Gobierno haya dado "legitimidad" a la guerrilla "para decidir los temas de política pública".