Quito. En diciembre de este 2014 se “sepultará” la crisis bancaria de 1999, prometió este sábado el mandatario ecuatoriano Rafael Correa al divulgar un plan de su gobierno para enfrentar a los accionistas y mayores deudores de la banca privada que cerró tras la mayor corrida bancaria del pasado siglo en el país suramericano.

El ministro coordinador de la Política Económica recordó que la crisis bancaria de 1999, que provocó el cierre del 70% de las instituciones financieras del Ecuador se asocia a la migración de unos dos millones de trabajadores hacia España y Estados Unidos e incluso se vincula a la muerte de varios ahorristas.

Actualmente, los deudores vinculados a la banca cerrada (accionistas y acreedores), quienes fueron llamados “peces gordos” por Patricio Rivera, coordinador de Política Económica, adeudan unos US$2,AGENCIA347,9 millones sin tomar en cuenta los intereses causados por el tiempo de mora.

El Banco Central de Ecuador tiene activos 510 juicios, la Superintendencia de Bancos tiene 38 litigios y la Unidad de Gestión de Ejecución de Derecho Público (Ugedep), 35 litigios.

En marzo de 2009, el presidente Jamil Mahuad decretó el congelamiento de las cuentas de ahorros de más de dos millones de sucres, sin embargo aquello no frenó la quiebra de bancos que habían recibido ayuda de su gobierno en un plan de salvataje que incluyó el feriado bancario de cinco días, en los que no hubo posibilidad de hacer ninguna transacción o retiro de dinero de las entidades financieras.

La posibilidad de declarar la insolvencia de varios actores que adeudan dinero de los ahorristas, implicará que no puedan manejar sus propios bienes o ingresos; que no puedan contratar o ausentarse del territorio ecuatoriano, que haga un llamamiento a acreedores y que publique en la prensa nacional la situación de su deuda para ingresar en un programa de pago.

“Por lo menos salgan a dar la cara y pidan disculpas si actuaron de buena fe” exigió el mandatario Rafael Correa al enfocar que habrá hasta diciembre 38 juicios contra accionistas de los bancos cerrados para declararlos en insolvencia.

Los deudores de buena fe, que son aquellas personas que tenían créditos con los bancos que quebraron y no pudieron, producto de la crisis económica que devino de las acciones del gobierno, tienen un programa de pago que durará hasta 2019.

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