Paris.  La policía francesa despejó el acceso a la principal refinería que abastece de combustible a París este viernes, mientras los sindicatos endurecían su postura antes de una votación final de la reforma al sistema de pensiones que impulsa el presidente Nicolas Sarkozy.

Dando señales de que están decididos a seguir peleando aún luego de que la reforma se convierta en ley, los seis principales sindicatos del país han convocado a dos jornadas más de acción contra la impopular reforma en los próximos 10 días.

"Las protestas no están parando, sólo tenemos diferentes puntos de vista acerca de cómo seguir", dijo Jean-Claude Mailly, jefe del sindicato Force Ouvriere, uno de los más radicales, a la radio RMC.

"Seguimos pensando que las manifestaciones no son suficientes (...) tenemos que ir más allá (...) Necesitamos un día fuerte de huelgas en los sectores público y privado", agregó.

El gobierno parecía igual de firme en su postura.

La policía puso fin durante el amanecer al bloqueo a la refinería Grandpuits de Total, que abastece de combustible a la zona de París. Se registraron enfrentamientos entre policías y huelguistas y una persona fue trasladada en camilla luego de ser atropellada por el tumulto.

Los analistas no prevén que las protestas tengan un impacto duradero en el sentimiento hacia la deuda francesa.

"La crisis hasta el momento no ha tenido casi ningún impacto en el diferencial de bonos en Francia", dijo Julian Jessop, economista de Capital Economics.

"Creo que existe una percepción en los mercados de que esta es una típica actitud francesa y que la votación será aprobada", agregó.

El gobierno recurrió a una medida especial para acelerar el paso de la reforma por el Senado y se espera su votación este viernes por la tarde, mientras crece la presión sobre Sarkozy para que ponga fin al largo punto muerto con los sindicatos en vísperas de las vacaciones de medio término que comienzan este fin de semana.

Las mediciones de popularidad del presidente están cerca de mínimos 18 meses antes de una elección general, en la que se prevé que buscará un segundo mandato.

Además de las interrupciones sufridas en el transporte, el presidente se enfrenta a 11 días de huelga en las refinerías y bloqueos en los depósitos de combustible que han obligado al cierre de una cada cinco gasolineras en todo el país, dijo el ministro de Energía, Jean-Louis Borloo.

Jean-Louis Schilansky, jefe del grupo de presión del sector petrolero UFIP, dijo a periodistas luego de una reunión con el primer ministro Francois Fillon que el suministro de combustible podría alcanzar para varias semanas o meses si se aumentaran las importaciones y se usaran las reservas.

Sarkozy se ha comprometido a aprobar la reforma que, dice, es la única manera de limitar el creciente déficit y proteger la codiciada calificación crediticia "AAA".

Sarkozy quiere que la ley -que llevará la edad mínima de retiro de 60 a 62 años- sea aprobada rápidamente, con la esperanza de que las protestas cederán una vez que la reforma sea sancionada.

Pero incluso luego de que Sarkozy envió a la policía a despejar los accesos de todos los depósitos de combustible en Francia, los trabajadores en huelga parecían decididos a mantener la presión sobre sectores vitales de la economía con bloqueos.

Si la reforma se convierte en ley, Francia seguiría teniendo una de las edades de retiro más bajas de toda Europa.