Tegucigalpa. El gobierno de Honduras responsabilizó el miércoles a narcotraficantes por el asesinato de un conocido periodista de la radio de noticias más importante de Honduras, cuyo cuerpo fue encontrado el día anterior en una zona residencial de Tegucigalpa con dos disparos en la cabeza y maniatado.

El ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo que el crimen de Alfredo Villatoro, de la emisora HRN, tuvo que ver con una reforma constitucional aprobada recientemente que posibilita la extradición a Estados Unidos de acusados por narcotráfico.

"En respuesta a las acciones que se han tomado últimamente de tipo legislativo como la extradición, los golpes que se le ha dado al crimen organizado especialmente al narcotráfico, están haciendo acciones para atemorizar a la sociedad hondureña", dijo Bonilla al canal 5 de la televisión local.

Las autoridades dijeron en la tarde del miércoles que interrogaban a Miguel Alvarez y Juan Ramón Fonseca, un par de reos en la ciudad de Danlí, 100 kilómetros al este de Tegucigalpa, quienes estarían vinculados al secuestro y muerte del periodista.

"En las próximas horas será aclarado quienes son las personas que están involucradas", dijo en conferencia de prensa el portavoz del Ministerio de Seguridad, Héctor Mejía.

Líderes de organizaciones de periodistas aseguran que los asesinatos de comunicadores encuentran territorio fértil debido a la impunidad que abriga los crímenes en esta nación centroamericana. Ninguno de los casos de asesinatos de comunicadores ha sido esclarecido en Honduras.

Al parecer, la familia de Villatoro recibió mensajes para entablar negociaciones por el secuestro desde un teléfono registrado a nombre de Alvarez.

Villatoro, secuestrado hace una semana, era uno de los dos coordinadores de HRN, la más antigua de Honduras.

Era el comunicador de más alto perfil y visibilidad pública de los 22 que han sido asesinados desde 2010, según cifras de la organización de protección de la libertad de prensa y expresión, Comité por la Libre Expresión C-Libre.

Honduras vive una de las peores olas de violencia entre los países de América Latina y registra el índice de homicidios más alto del mundo con 86 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según cifras de las Naciones Unidas.

A la violencia de las pandillas o maras que sufre desde hace años se sumó últimamente una mayor presencia de los principales cárteles de la droga mexicanos como el cártel de Sinaloa, que dirige el prófugo Joaquín "el Chapo" Guzmán y los Zetas, que utilizan el territorio hondureño como base de operaciones.

El Congreso de Honduras aprobó a finales del 2011 una reforma que posibilita la extradición de nacionales que sean reclamados en el extranjero, especialmente por Estados Unidos por delitos de crimen organizado. Hasta entonces, la Constitución prohibía la extradición.

Las autoridades locales incautaron en el 2011 más de 22 toneladas de cocaína, los mayores decomisos en la historia del país, algunas cantidades en operaciones conjuntas con Estados Unidos.

El portavoz del ministerio de Seguridad dijo que "estructuras criminales que han estado bien empoderadas en el país ya no se sienten tan seguros y tarde o temprano van a salir amarrados de pies y manos fuera de su patria para pagar condenas por las acciones criminales que han cometido".

Líderes de organizaciones de periodistas aseguran que los asesinatos de comunicadores encuentran territorio fértil debido a la impunidad que abriga los crímenes en esta nación centroamericana. Ninguno de los casos de asesinatos de comunicadores ha sido esclarecido en Honduras.

El presidente de la Asociación de Prensa Hondureña (APH) , Carlos Ortíz, dijo a Reuters que "no sabemos claramente de dónde provino este asesinato, pero creemos que hay un mensaje del crimen organizado del narcotráfico en este país. El gobierno debe asumir la responsabilidad de esclarecer y frenar esta ola de asesinatos vengan de donde vengan".

El presidente Porfirio Lobo aseguró que se esclarecerá el crimen de Villatoro y ofreció el pago de 3 millones de lempiras (US$155.000) como recompensa a las personas que ofrezcan información que permita dar con los responsables.