Managua. Los primeros resultados concretos de la "mesa de diálogo” en Nicaragua se conocieron este viernes, cuando el cardenal Leopoldo Brenes leyó los acuerdos a los que llegó la instancia.

"La mesa de diálogo alcanzó los siguientes puntos de entendimiento: la urgencia de detener los actos de violencia, según lo consignado en la carta de la Conferencia Episcopal de fecha de 11 de mayo de año en curso", dijo el religioso.

Esto se traducirá en una tregua de dos días. Brenes indicó que "todos los sectores se comprometen a realizar una tregua este sábado 19 y el domingo 20 de mayo, en la que el Gobierno se obliga a retirar a sus cuarteles a la Policía, retirar a las fuerzas de choque, y simpatizantes del Gobierno".

La sociedad civil, en tanto, "deberá aunar esfuerzos para propiciar mejores condiciones al diálogo, normalizar el tránsito y continuar en un mejor clima este lunes 21 de mayo del 2018”.

El cardenal dijo que el acuerdo se tomó en vista de "la urgencia por detener los actos de violencia" que en 30 días se han cobrado la vida de decenas de personas -66, según diversos medios- en el país y han dejado pérdidas de US$650 millones a la economía, según especialistas.

El pacto aclara, sin embargo, que "todos los sectores reconocen la necesidad imperiosa de derecho de reunión, manifestación y protesta cívica y pacífica", por lo cual se permitirá a las partes realizar este tipo de actividades.

"Paso hacia la serenidad”. Una de las condiciones impuestas por la oposición para acceder al diálogo era la presencia de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuyo trabajo comenzó este viernes con la divulgación de un comunicado donde demandó al Gobierno el "cese inmediato de la represión de las protestas" y lo instó a "adoptar las medidas necesarias de carácter urgente para garantizar el libre ejercicio del derecho de reunión pacífica y participación política de todos los nicaragüenses".

Consultado por periodistas, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, dijo que los representantes del presidente, Daniel Ortega, en el diálogo se comprometieron a "detener toda manifestación violenta de parte de sus activistas".

Ortega esta vez no participó en la reunión. "Hemos dado un paso importante hacia la serenidad, para que no haya un solo muerto y un solo herido más en Nicaragua, y para que todos podamos dormir tranquilos este fin de semana de no violencia", comentó Báez.