Quito. Con la designación del ex dirigente de la Ecuarunari, Ricardo Ulcuango, como embajador de Ecuador en Bolivia, el gobierno arrancó con una estrategia política que va más allá de la inclusión de los indígenas a la diplomacia.

El objetivo del presidente Rafael Correa es reconquistar el respaldo de las organizaciones indígenas, que lo apoyaron hasta la Asamblea Constituyente del 2008, y consolidar su proyecto político con la aprobación de leyes a las que ese sector se ha opuesto.

La aprobación del cuerpo jurídico que permita establecer el régimen de soberanía alimentaria, que incluye la aprobación de un paquete de leyes como la de Aguas, de Tierras, entre otras, es una tarea pendiente del gobierno desde que se aprobó la Constitución, el 20 de octubre del 2008.

En la primera disposición transitoria de la Carta Magna se determinó un plazo de un año, que venció en octubre del 2009, para la aprobación de estas leyes cuyo debate está suspendido por la falta de acuerdo, especialmente con organizaciones campesinas que se oponen al contenido de los proyectos.

El canciller Ricardo Patiño, durante el festejo a Ulcuango hecho por su cartera este martes en Cayambe, admitió la necesidad de contar con el respaldo de este sector para viabilizar los proyectos.

Aunque las autoridades del gobierno pretenden afianzar el discurso que la designación de Ulcuango es una reivindicación a los indígenas y el cumplimiento al mandato constitucional sobre la vigencia del Estado Plurinacional, el discurso del canciller develó la estrategia.

“Junto a la construcción del Estado Plurinacional necesitamos acelerar la revolución agraria, la Ley de Tierras, Ley de Aguas, para que la revolución ciudadana complete su entorno de justicia y para ejercer la soberanía alimentaria en el Ecuador”, señaló frente a cientos de indígenas que acompañaron a Ulcuango a la ceremonia en el parque central de Cayambe, donde reside el flamante embajador.

El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Humberto Cholango, considera que esa designación es una estrategia del gobierno para dividir a las organizaciones indígenas. “La batalla fundamental aún no ha iniciado”, alertó este dirigente tras anunciar medidas de hecho para los próximos días.

Para Ulcuango, los indígenas deben “plantear con toda frontalidad al presidente Correa” que los ponga en cargos para la toma de decisiones.

El viceministro de Desarrollo Rural y ex ministro de Seguridad, Miguel Carvajal, cuestionó a la dirigencia de la Conaie por pensar “siempre desde la suspicacia que el gobierno quiere dividirlos”.

Añadió que el cargo diplomático de Ulcuango representa un reconocimiento a la importancia del sector indígena en el proyecto político.

“Creemos que hay que recomponer la base social y política de la revolución ciudadana. Eso supone la necesidad de conversar con las fuerzas sociales y el movimiento indígena es uno de ellos”.

El nombramiento de Ulcuango, uno de los líderes radicales y críticos del poder, sorprendió a la dirigencia que todavía no sale del asombro.

La ex presidenta de la Ecuarunari, Blanca Chancoso, cree que la ausencia de Ulcuango en el país podría afectar la unidad del sector indígena en las futuras jornadas de protesta contra el oficialismo. “Es acabar con los dirigentes. De manera irónica, diría que es una expatriación con consentimiento previo e informado”.