“Esperamos la invitación”. Con estas palabras la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Dinah Sheldon, levantó la audiencia sobre la situación de la libertad de expresión en Ecuador, que se realizó este martes en Washington.

La cita fue convocada para que los comisionados escuchen las versiones de un grupo de periodistas (peticionarios) y del Gobierno ecuatoriano.

Minutos antes de las intervenciones, 25 simpatizantes del presidente Rafael Correa ocuparon la vereda de los bajos del edificio de la Organización de Estados Americanos (OEA) para gritar consignas a favor del régimen y en contra de la prensa. Algunos comentaron que vinieron desde Nueva York.

En la sala de sesiones y ante un auditorio de unas 200 personas, los peticionarios iniciaron sus intervenciones. César Ricaurte, director ejecutivo de Fundamedios, explicó las agresiones a los periodistas en la administración de Correa y mostró un video con los insultos del mandatario a los periodistas y a los medios de comunicación durante sus enlaces sabatinos.

Mencionó, por ejemplo, los casos de El Universo y de los autores del libro El Gran Hermano, Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, en los que el presidente Correa los demanda por sumas millonarias, como muestra de que en Ecuador existen restricciones a la libertad de expresión y de prensa, judicialización de temas periodísticos y violación del debido proceso. Lamentó el abuso de las cadenas nacionales por parte de la Secretaría de Comunicación para estigmatizar a los críticos y opositores.

Calderón planteó a la delegación del gobierno que invite formalmente a los comisionados de la CIDH a visitar Ecuador para que verifiquen lo que sucede en el país. Además, pidió exhortar al presidente Correa y a sus funcionarios para que desistan de los procesos contra periodistas y medios de comunicación y para que retiren el proyecto de Código Penal, que contempla limitaciones al trabajo de los periodistas.