París. El Gobierno francés adoptó este martes un impopular proyecto de ley para elevar la edad de jubilación, después de que un desafiante presidente Nicolas Sarkozy no lograra silenciar a sus críticos por unas supuestas donaciones ilegales.

El ministro de Trabajo, Eric Woerth, en el centro del escándalo, dijo que dimitiría este martes como tesorero del partido gobernante de centroderecha UMP, pero continúa a cargo de la reforma de las pensiones, un proyecto que presentó al gabinete.

En una entrevista en televisión este lunes, Sarkozy hizo hincapié en que estaba decidido a aprobar el plan que eleva la edad de jubilación desde los 60 años actuales hasta los 62, y hacer que los franceses trabajen más para lograr la pensión completa pese a las protestas previstas para septiembre.

La reforma es esencial para reducir el déficit público y la deuda nacional y evitar que Francia entre en una espiral de deuda similar a la de Grecia y Portugal, declaró.

Los sindicatos prometieron luchar contra el proyecto de ley y dijeron que tratarían de forzar al Gobierno para que lo retire.

"El riesgo de malestar social tras las vacaciones de verano (boreal) no se ha disipado", declaró Dominique Barbet, analista de BNP Paribas, en una nota de investigación.

Una ex contadora de la heredera de L'Oreal, Liliane Bettencourt, ha dicho a la policía que la multimillonaria y su fallecido marido realizaron donaciones ilegales en efectivo a políticos conservadores durante años, entre ellas a la campaña electoral de Sarkozy en 2007.

Sarkozy dijo que Woerth había sido exonerado en un informe oficial del ministerio de Finanzas, que tenía su total confianza y continuaría al frente de la reforma de las pensiones. No obstante, declaró que le aconsejó al ministro dimitir como tesorero del partido.

Conflicto de interés. Los políticos de la oposición y los analistas de los medios dijeron que el presidente no ha respondido, e incluso no se le han hecho todas las duras preguntas sobre el conflicto de intereses por el doble papel de Woerth como recaudador de fondos del partido y ministro de presupuestos a cargo de los impuestos de los franceses hasta marzo.

Además, la esposa de Woerth trabajó para Bettencourt como gestora de su riqueza hasta que dimitió el mes pasado, cuando se hicieron públicas las acusaciones de evasión fiscal de la millonaria.

En su aparición en televisión, Sarkozy descartó una reestructuración del Gobierno antes de que la ley de pensiones sea aprobada por el Parlamento, y tratará de retomar el control de la agenda política para centrar la atención en la reforma de la jubilación y los necesarios recortes presupuestarios.

Sugiriendo que el escándalo de Bettencourt ha sido una distracción innecesaria, declaró: "Francia ha perdido demasiado tiempo con este asunto".