Tegucigalpa. El ejército hondureño salió este jueves a las calles para apoyar a la policía en el combate a la violencia que agobia a Honduras, luego que pandilleros masacraron a 17 jóvenes que trabajaban en una fábrica de calzado, en un supuesto pleito por drogas.

El ministro de seguridad, Oscar Álvarez, informó en rueda de prensa que las autoridades identificaron a dos de los cinco individuos que este martes asesinaron a los trabajadores en San Pedro Sula. Otros cinco resultaron heridos.

"Esto fue posible con retratos hablados elaborados con la ayuda de los transeúntes que observaron la tragedia", subrayó. "Los retratos tienen 85% de parecido con los asesinos que buscamos, que se ocultan, pero no bajaremos la presión hasta que los encontremos para ponerlos tras las rejas".

Álvarez informó que el ejército y la policía estarán dedicados por tiempo indefinido en patrullajes y vigilancia por las zonas más conflictivas de las principales ciudades del país. Realizarán registros de personas y vehículos en busca de armas ilegales y drogas.

"El propósito es combatir sin tregua a la delincuencia y llevar tranquilidad a los hondureños, que tanto la requieren para realizar su trabajo diario en un ambiente sin violencia", señaló.

La decisión la aprobó el presidente Porfirio Lobo la noche del miércoles en una reunión con Álvarez, el ministro de Defensa Marlon Pascua y el alto mando de las fuerzas armadas.

Los operativos se han concentrado con mayor fuerza en Tegucigalpa y San Pedro Sula, segunda ciudad al norte del país y a 180 kilómetros al norte de la capital, donde existe la mayor incidencia de violencia.

Según el ministro, las investigaciones revelan que la matanza se debió a una lucha entre pandillas por el control de territorio para operaciones de narcomenudeo en el barrio Cabañas de San Pedro Sula. En esa ciudad antes han ocurrido otras matanzas relacionadas con el narcotráfico.

"Es posible que entre los obreros de la fábrica de zapatos habían simpatizantes de la pandilla Mara Salvatrucha, por lo que ocurrió la masacre", aseguró. La zona es controlada por la Mara 18.

En Honduras operan desde 1997 las pandillas Mara Salvatrucha y La 18, que protagonizan frecuentes choques armados por disputas territoriales.

Según las autoridades, esos grupos son usados por el crimen organizado y el narcotráfico como sicarios para eliminar a sus rivales.