El Cairo. El nuevo gobierno militar de Egipto dijo este domingo que disolvió el Parlamento, suspendió la constitución y anunció que estará en el poder sólo por seis meses o hasta que se realicen elecciones, luego de la caída del presidente Hosni Mubarak.

Soldados, algunos con bastones, tomaron control más temprano de la plaza Tahrir, centro de las protestas que pusieron fin al gobierno de Mubarak. Esto permitió el flujo del tránsito a través del centro de El Cairo mientras el Ejército buscaba el regreso de la vida a la normalidad.

El Consejo Superior Militar, que asumió tras una revuelta que cambió la historia moderna de Egipto y puso fin a los 30 de gobierno de Mubarak, prometió un referendo sobre enmiendas constitucionales.

La respuesta inicial de figuras de la oposición y líderes de las protestas fue abrumadoramente positiva. "Victoria, victoria", gritaban activistas pro democracia en la plaza Tahrir de El Cairo. "Se necesita más, se necesita más", cantaban otros.

"Es una victoria para la revolución", dijo el político de oposición Ayman Nour, quien desafió a Mubarak por la presidencia en 2005 y luego fue encarcelado por acusaciones de falsificación que dijo fueron inventados. "Creo que esto dejará satisfechos a los manifestantes", agregó.

Un comunicado militar decía: "el consejo superior de las fuerzas armadas se encargará de los asuntos del país durante un período temporal de seis meses o hasta el final de las elecciones para las cámaras alta y baja del Parlamento, y de las elecciones presidenciales".

La constitución de Egipto fue escrita incorporando garantías para mantener a Mubarak en el poder, las elecciones fueron arregladas en favor de su partido gobernante y grupos de oposición como los Hermanos Musulmanes fueron en ocasiones hostigados.

Mientras los históricos acontecimientos en Egipto seguían extendiéndose a través de Oriente Medio, manifestantes en Yemen, inspiradores en Túnez y Egipto, se enfrentaban con la policía que les impedía marchar hacia el palacio presidencial de Ali Abdullah Saleh.

El gobierno de Egipto reporta ahora al ejército como lo hacía con Mubarak.

El ex comandante de la fuerza aérea fue despreciado por muchos por gobernar como un faraón, aunque alguna vez fue un héroe por su papel en la guerra de 1973 con Israel y afirmó Egipto tras el asesinato en 1981 de su predecesor Anwar Sadat.

Organizadores de las protestas estaban formando un Consejo de Administración para defender la revolución e instar a reformas en el intento del ejército por restaurar la ley.

Mahmoud Nassar, líder de un movimiento juvenil, dijo: "El Ejército ha avanzado para cumplir con las demandas del pueblo e instamos a la liberación de todos los presos políticos que fueron encerrados antes y después de la revolución del 25 de enero. Sólo entonces llamaremos al fin de las protestas".

Manifestantes discutían acaloradamente en la plaza Tahrir sobre si quedarse o cumplir con las órdenes del Ejército para ayudar a poner nuevamente de pie a Egipto. "El pueblo quiere la plaza despejada", gritaba un grupo. "No nos iremos, no nos iremos", replicaba otro.

Funcionarios policiales, envalentonados por la caída de Mubarak, se reunieron a las afueras del Ministerio del Interior para exigir un aumento de sueldo. Tiros de advertencia fueron disparados al aire. Nadie resultó herido.

Egipto declaró el lunes un feriado bancario luego de que trabajadores interrumpieron sus operaciones en los principales bancos estatales del país.

Se espera que el Ejército prohíba este lunes las reuniones de sindicatos o gremios profesionales, impidiendo huelgas, y para decir a todos los egipcios que regresen al trabajo.

También habrá una advertencia por parte del ejército contra aquellos que creen "caos y desorden", dijo una fuente militar, agregando que, pese a esto, las fuerzas armadas reconocen el derecho a protestar.

El gabinete se reunió y por primera vez, el retrato de Mubarak, que se cree está en el centro vacacional de Sharm el-Sheikh en el Mar Rojo, no miraba sus procedimientos mientras los egipcios silenciosamente quitaban imágenes del ex líder de 82 años.

"La revolución continúa". Manifestantes han exigido la inmediata liberación de presos políticos, el levantamiento de un estado de emergencia usado por Mubarak para reprimir a la oposición, el cierre de cortes militares, elecciones justas y un rápido traspaso del poder a los civiles.

Pese a la renuncia de Mubarak, algunos manifestantes han señalado que planean seguir en la plaza para asegurar que el consejo militar mantenga sus promesas de transición. Planean una gran concentración el viernes para celebrar la revolución y honrar a los caídos.

"La revolución continúa. Sus demandas no han sido cumplidas todavía", sostuvo Mahmoud Nassar, un activista de "Jóvenes de la revolución del 25 de enero", en una conferencia de prensa.

"La toma y protestas están en constante actividad hasta que las demandas sean cumplidas. Todos están invitados a sumarse", agregó.

La estrategia militar ha sido calmar a la nación y el mundo respecto a sus intenciones y, en el corto plazo, asegurar que la ley estaba siendo aplicada luego de que la deshonrosa policía se esfumó, tras no lograr contener las protestas con gas lacrimógeno y bastones.

Este sábado, el Ejército señaló que respetaría las obligaciones internacionales de Egipto, que incluyen un tratado de paz con Israel.

Como manejar la política se ha transformado en un tema de presión.

El ministro del Interior, Mahmoud Wagdy, ha asegurado que Egipto necesita "el rápido regreso de la policía a sus deberes", diciendo que 13.000 presos que escaparon de prisión a comienzo de las revueltas todavía estaban prófugos.

Algunos policías de tránsito estaban de vuelta en las calles de El Cairo además de soldados y tanques resguardando intersecciones y edificios clave.

Antes de la reunión de gabinete, un portavoz dijo: "La principal tarea de este gobierno es restaurar la seguridad y el orden y también iniciar el proceso económico, y ocuparse del día a día".

Buscando tranquilizar a los egipcios respecto al gobierno militar tras la reunión de gabinete, el primer ministro, Ahmed Shafiq, dijo que los asuntos del gobierno estaban siendo presentados al Consejo Superior y su presidente.

No se esperaba ningún gran cambio en el gabinete, nombrado cuando Mubarak aun estaba en su cargo. Se supone que trabajaría con el ejército para regresar Egipto a la soberanía civil.

"No hay cambio en forma, método, o el proceso de trabajo. Las cosas están estables completamente", dijo en una conferencia de prensa.