El ministro de la Presidencia de Panamá, Milton Henríquez, anunció este martes la construcción de una cárcel en la norteña provincia de Colón, tras haber destinado el gobierno alrededor de 1.500 efectivos para asegurar el control tras desórdenes en el centro Penitenciario Nueva Esperanza de esa parte del país.

El funcionario explicó en conferencia de prensa en el Palacio de las Garzas, sede de gobierno panameña, que se destinarán alrededor de US$15 millones para el diseño y construcción del nuevo centro de reclusión.

Detalló que se reunirá con representantes de la Unidad de Bienes Revertidos (o que pasaron a manos panameñas tras el retiro militar estadounidense del país que terminó a fines de 1999), para ver el lugar en donde se puede construir el nuevo penal, y cuya licitación se realizaría a principios del próximo año.

Henríquez puntualizó que los efectivos que llegaron del penal hay miembros de instituciones como la Policía, los bomberos y el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc).

El titular de la Cartera de la Presidencia reconoció que algunas personas que trabajaban en el penal han sido reemplazadas.

Reportes oficiales indican que durante la acción de toma del penal fueron hallados 20 armas y palas, entre otros objetos.

Imágenes de televisión mostraron esta semana a varios internos del penal de Nueva Esperanza caminando sobre el techo del establecimiento, uno de ellos en ropa interior, y disparando en una supuesta reyerta con otros reclusos.

El ministro de Seguridad Pública de Panamá, Rodolfo Aguilera, explicó que "La Ley establece que la Policía puede entrar a las cárceles por un tiempo específico, con el objetivo de manejar algunos problemas de seguridad hasta que el sistema penitenciario pueda controlar la situación".