Durante su conferencia de prensa quincenal, el mandatario fue abordado sobre la denuncia del senador colorado Rogelio Benítez, quien aseguró que Cartes fue espiado por el Gobierno a través de aparatos de escuchas telefónicas.

“Nosotros no necesitamos hacer eso. Rechazamos categóricamente (la acusación)”, manifestó Franco.

Aseguró que “ni a Horacio Cartes ni a nadie se le escucha nada”.
Franco recordó que este tipo de prácticas es propia de épocas anteriores. “Esto (las escuchas telefónicas) es de épocas anteriores, que el senador Rogelio Benítez conoce bien”, sostuvo.

Franco insistió en que en el Paraguay están vigentes todas las libertades y garantías constitucionales.

Las escuchas telefónicas constituían una práctica frecuente durante el régimen de Alfredo Stroessner.

En pleno periodo democrático, algunos políticos aseguraron ser víctimas de “fonopinchazos”.

En el 2008, aún durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, se mencionaba que se espiaban las llamadas de Fernando Lugo.

Ya durante la gestión del exobispo, en el 2010 el Ministerio del Interior señaló que se utilizaban aparatos de escuchas telefónicas con órdenes judiciales.

En junio del 2012, el entonces ministro Rubén Candia Amarilla explicó que la cartera tiene potestad para recurrir a esta práctica, aunque solo con fines investigativos.