Amán. Soldados y tanques sirios atacaron este lunes la ciudad de Derá, dijeron vecinos, buscando destruir la resistencia en el lugar donde comenzó el primer levantamiento contra los 11 años de gobierno autocrático del presidente Bashar al-Assad.

Un prominente activista indicó que al menos 18 personas murieron en el ataque, en el que por primera vez se usaron tanques dentro de un centro poblado desde que el 18 de marzo comenzaron las protestas a favor de la democracia en la ciudad sureña, cercana a la frontera con Jordania.

La Casa Blanca, deplorando la "violencia brutal usada por el Gobierno de Siria en contra de su pueblo", dijo que la administración del presidente Barack Obama estaba considerando aplicar sanciones específicas para dejar en claro que "este comportamiento es inaceptable".

Un funcionario estadounidense señaló que las medidas en consideración incluían un congelamiento de activos y una prohibición de acuerdos comerciales con Estados Unidos.

Grupos de derechos humanos dijeron que las fuerzas de seguridad mataron a más de 350 civiles desde el inicio de la agitación. Un tercio de las víctimas pereció en los últimos tres días al intensificarse la escala y extensión de la revuelta popular contra el presidente Assad.

Assad levantó el jueves un estado de emergencia que rigió en Siria durante 48 años, pero los activistas afirman que la violencia ocurrida el día siguiente, cuando 100 personas murieron durante las protestas en todo el país, mostraron que no era serio acerca de atender los pedidos de libertad política.

Un destacado activista de derechos humanos dijo que las fuerzas de seguridad, que también atacaron Douma, un inestable suburbio de Damasco, estaban realizando una "guerra salvaje diseñada para aniquilar a los demócratas de Siria".

Las incursiones en Derá y Douma sugirieron que Assad, que asumió el poder cuando su padre murió en el 2000 tras gobernar Siria con mano de hierro durante 30 años, estaba determinado a combatir a la oposición por la fuerza.

El activista Ammar Qurabi, que está en contacto con la oposición siria desde Egipto, dijo que al menos 18 personas murieron por el fuego de artillería y tanques sólo en Derá, con muchos más heridos o desaparecidos.

Tanques fuera de una mezquita. Un testigo en Derá dijo a Reuters más temprano que podía ver cuerpos en una de las principales calles cerca de una mezquita después de que ocho tanques y dos vehículos blindados se desplegaron en la parte antigua de la ciudad.

"La gente se está refugiando en casas. Pude ver dos cuerpos cerca de la mezquita y nadie pudo salir a sacarlos", afirmó el testigo.

Francotiradores estaban ubicados en edificios del Gobierno y las fuerzas de seguridad en uniforme militar habían estado disparando al azar contra casas desde que los tanques ingresaron justo después de las oraciones del amanecer.

Tanques en los principales puntos de ingreso a Derá también apuntaron contra ciertos objetivos en la ciudad, dijo un residente llamado Mohsen a Al Jazeera, que mostró una nube de humo negro sobre los edificios. "La gente no puede moverse de una calle a otra debido a los disparos", agregó.

Abdallah Abazaid, otro activista, dijo al canal Al Arabiya que había "20 mártires" y que cinco oficiales y 10 soldados se negaron a cumplir las órdenes de disparar contra los residentes.

"Abandonaron sus posiciones porque nos encontraron desarmados", explicó Abazaid. Sus comentarios no pudieron ser confirmados, pero otro testigo dijo a Al Jazeera que un comandante de unidad y sus tropas dispararon contra su propio bando, aparentemente para permitir que las personas movieran a los heridos de la calle.

Los periodistas extranjeros han sido expulsados en su mayoría del país, haciendo imposible verificar la situación en terreno. Imágenes terroríficas subidas por manifestantes a internet en los últimos días parecen mostrar a los soldados disparando contra multitudes desarmadas.

Los funcionarios han culpado a los grupos armados por la violencia.

"Violencia atroz". La alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navi Pillay, llamó al presidente Bashar al-Assad y a su Gobierno a que implementen las reformas prometidas y pidió la liberación de los activistas y presos políticos.

"El primer paso ahora es detener inmediatamente el uso de la violencia, y realizar posteriormente una investigación completa e independiente de las muertes, incluyendo el supuesto asesinato de militares y miembros de la seguridad, y llevar a los autores a la justicia", dijo Pillay en un comunicado.

Escritores de las principales sectas sirias emitieron una declaración denunciando la represión e instando a actuar a los intelectuales que "no han roto la barrera del miedo para tomar una postura clara".

"Condenamos las violentas, opresivas prácticas del régimen sirio contra los manifestantes y llevamos luto por los mártires del levantamiento", dijo la declaración del lunes, firmada por 102 escritores y periodistas, en Siria y el exilio.

Además de la represión en Derá y Douma, activistas dijeron que soldados y hombres leales a Assad habían matado a tiros a 13 civiles desde que ingresaron el domingo en la ciudad mediterránea de Jabla, informó el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos.

Una oleada de arrestos desde las manifestaciones del viernes continuaba el lunes, dijo el observatorio, agregando que más personas habían sido detenidas en las provincias de Idlib, Deir al-Zor y Raqqa.

Funcionarios del país vecino Jordania dijeron que Siria cerró todos los cruces terrestres entre ambas naciones el lunes, interrumpiendo un importante punto de tránsito entre Turquía y Europa y el Golfo.