Un máximo de 18 mineros siguen sin ser hallados desde el accidente del martes, y la cifra final de víctimas fatales podría llegar a 302, dijo hoy el ministro de Energía, desmintiendo versiones que habían circulado hasta ahora de que todavía podía haber hasta 100 mineros dentro de la mina, ubicada en la ciudad de Soma.

La tragedia minera, la peor de la historia de Turquía, desató gran indignación, dirigida principalmente contra el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, cuya imagen quedó hoy aún más empañada al difundirse videos donde se lo ve agredir a ciudadanos durante una protesta ocurrida cuando visitó Soma, el miércoles pasado.

En el tercer día seguido de disturbios, la policía reprimió el viernes con gases lacrimógenos y carros hidrantes una manifestación de varios miles de personas en Soma, pero no hubo informaciones de heridos ni detenidos.

"No es un accidente", es un asesinato", rezaba una pancarta desplegada por sindicatos que marcharon ayer por las calles de Estambul para denunciar falta de seguridad en las minas, una corrupción extendida e indiferencia de las autoridades, todo en el marco de una jornada de huelga general.

Alp Gurkan, dueño de la comañía minera, Soma Holding, dijo este viernes que invirtió mucho dinero para mejorar las condiciones de seguridad en la mina.

"Siento un gran dolor en mi interior", dio Gurkan en conferencia de prensa junto a otros directivos de la compañía.

El accidente reavivó la hostilidad popular contra Erdogan, que ya el año pasado capeó con mucha dificultad una ola de protestas por la represión de manifestantes que se oponían a una remodelación de la plaza Taksim de Estambul y que este año volvió a recibir críticas por bloquear redes sociales.

En respuesta al clamor, el ministro de Energía, Taner Yildiz, dijo que cualquiera que sea hallado culpable de incurrir en alguna negligencia por la seguridad en la mina será castigado.

"Si tienen la culpa, no se les tendrá ninguna tolerancia, sin importar que sean del sector público o del privado", dijo.

Huseyin Celik, diputado del Partido de la Justicia y el Desarrollo(AKP), de Erdogan, también defendió la gestión gubernamental. "No tenemos ningún problema de inspección o de supervisión. Esta mina fue inspeccionada 11 veces desde 2009", agregó, citado por la cadena de noticias CNN.

El jefe de los fiscales de la ciudad de Akhisar, vecina a Soma, dijo que los fiscales asignados al caso comenzaron a entrevistarse con algunos mineros heridos y otros testigos.

La compañía minera dijo que se desconoce la causa del accidente pero negó cualquier responsabilidad.

"No hubo ninguna negligencia. Hago esto desde hace 20 años y nunca había visto nada parecido", dijo el ingeniero de la mina, Akin Celik.

Ramazan Dogru, el gerente general de Soma Holding, desmintió informes iniciales que indicaban que el incendio fue causado por una explosión en una unidad de distribución eléctrica.

"Fue causada por una chispa. Creemos que el fuego creció porque había una entrada de aire puro", agregó.

El ingeniero Celik aseguró que la mina disponía de una cámara de supervivencia, apta para 500 personas, pero que estaba en fase de ser desmontada para ser trasladada a otro emplazamiento de la mina, razón por la que no pudo ser utilizada durante el accidente.

El gobierno turco dijo que la inspección más reciente de la mina de Soma fue en marzo, y que no se detectaron anomalías.

Sin embargo, la oposición política dijo que el AKP de Erdogan había votado contra una propuesta para celebrar una audiencia parlamentaria para discutir otros accidentes menores en la mina.

El miércoles pasado, durante una visita a Soma, Erdogan tuvo que refugiarse en un supermercado cuando una multitud se abalanzó sobre él para protestar por la tragedia.

Más tarde, el premier causó estupor al decir que un accidente minero de esta magnitud es "habitual" e "inevitable", citando tragedias similares ocurridas en varios países el siglo pasado.

Empañando aún más su imagen, varios diarios turcos difundieron hoy videos del primer ministro agrediendo a ciudadanos en las protestas que se registraron durante su visita a Soma.

Los videos muestran a Erdogan rodeado por una muchedumbre que pide a gritos su dimisión, y registran cómo entra en un supermercado local, acompañado por sus guardaespaldas y cómo abofetea a un cliente del establecimiento y también a una joven cajera que intentaba filmar el suceso.

Ayer, los familiares de las víctimas enterraron a sus muertos en un funeral común, mostrando fotos de sus seres queridos y cantando los nombres de los mineros desaparecidos.