El gobierno y la dirigencia de la COB retomaron este domingo el diálogo, presionados por el anuncio del reinicio, este lunes, de las movilizaciones por parte de los maestros y los salubristas. Sectores afines al MAS amenazan con medidas.

El tema del incremento salarial copó la maratónica jornada que se inició a las 17:30 y que, hasta el cierre de la presente edición (4:00), se mantenía instalada. En la reunión, que contó con la presencia del presidente Evo Morales, participaron una treintena de dirigentes sindicales y los ministros de Economía, Luis Arce Catacora; de Planificación, Viviana Caro, y de la Presidencia, Óscar Coca

El primer punto tratado en el encuentro, que se desarrolló en la Vicepresidencia, fue el referido al incremento salarial del 10% aprobado por el gobierno, que es cuestionado por la entidad matriz de los trabajadores. El debate en torno a este tema se prolongó más de lo previsto.

El ministro de Comunicación, Iván Canelas, informó a las 19:45 que hasta esa hora los dirigentes sindicales no habían aceptado la propuesta de mantener el aumento en los salarios de 10% con una curva inversamente proporcional. En una improvisada conferencia de prensa, Canelas aseguró que la reunión se inició con un tono cordial, pero con un debate directo.

La COB espera respuestas a un pliego petitorio de ocho puntos, entre los que destaca un incremento salarial acorde a la canasta familiar y que no sea discriminatorio, el respeto a la autonomía de las Cajas de Salud, la reactivación del aparato productivo, entre otros.

Tensión no baja. El reinicio del diálogo, sin embargo, no bajó la tensión social en el país. Los dirigentes de los maestros y de los salubristas informaron por la tarde de este domingo que se mantienen vigentes tanto la huelga general indefinida como las movilizaciones en La Paz. Aseguraron además que hoy arribarán a esta ciudad trabajadores desde distintos puntos del país para sumarse a las medidas de protesta.

En respuesta, sectores afines al MAS anunciaron que, de mantenerse la huelga general e indefinida, asumirán medidas. Los campesinos adelantaron que hoy evaluarán los resultados del diálogo. De ser negativos, aseguraron que marcharán hasta La Paz. De igual manera, los cocaleros de los Yungas señalaron el fin de semana que comenzarán a realizar el control social para identificar a los trabajadores asalariados que no asistan a sus fuentes de trabajo.

La anterior semana, el vicepresidente Álvaro García Linera señaló que se hará cumplir la ley en contra de los trabajadores de la Caja Nacional de Salud que no asistan hoy a sus fuentes laborales. La norma estipula el despido del trabajador que no asiste por seis días. Los salubristas están en paro desde el pasado 6 de abril.

La COB espera respuestas a un pliego petitorio de ocho puntos, entre los que destaca un incremento salarial acorde a la canasta familiar y que no sea discriminatorio, el respeto a la autonomía de las Cajas de Salud, la reactivación del aparato productivo, entre otros.

Las protestas se iniciaron hace una semana y derivaron en la participación del Jefe de Estado en la mesa de diálogo, que se instaló el sábado tras una invitación del Ejecutivo a la dirigencia de la COB. Entonces el Gobierno entregó una respuesta escrita a tres de sus demandas y para ayer prometió hacer lo mismo con los restantes cinco pedidos de los cobistas.
Antes de participar en el encuentro de este domingo, el presidente Morales acusó a los trabajadores mineros del sector privado de haber intentado perpetrar un golpe de Estado en contra de su gobierno.

“Sospechosamente estos días, mineros que son delegados del sector privado llegaron a la ciudad de La Paz y han ido a dinamitar la plaza Murillo. Hasta puedo imaginarme como un (intento de) golpe de Estado, porque si la Policía les hubiera dejado entrar a la plaza hubieran dinamitado también el Palacio Legislativo y el Palacio; si me encontraban ahí, seguro que (a mí también) me dinamitaban”, dijo en Cochabamba.

Esta madrugada, el encuentro entre las autoridades del Gobierno y los dirigentes sindicales continuaba a puerta cerrada, mientras en las puertas de la Vicepresidencia grupos de trabajadores hacían vigilia observados de cerca por efectivos de la Policía Boliviana.