Quito. El Gobierno y la oposición liderada por el expresidente Rafael Correa apelaban el jueves a su última estrategia de campaña para conseguir el apoyo de los ecuatorianos a sus posturas frente a un referéndum que busca eliminar la figura de la reelección indefinida de la Constitución.

Los últimos sondeos revelan que la propuesta del presidente Lenín Moreno de "Sí" eliminar la reelección triunfaría en el proceso del domingo, en el que también se consultará sobre la renovación de un ente nominador de autoridades de control y la eliminación de una ley de plusvalía, igualmente promovidas por el actual gobierno.

"El debate del pasado dejémoslo para los que quieren quedarse como agua estancada. Nosotros a mirar hacia adelante, a decirle 'Sí' al futuro. La reconciliación es un mecanismo de acercamiento, el mejor que tiene el ser humano", dijo Moreno, quien gobierna desde mayo del 2017, durante un mitin la noche del miércoles en el sur de Quito.

Moreno, otrora aliado y ahora enemigo político de Correa, decidió llamar a la votación popular con su potestad ejecutiva dada la demora en aprobar las preguntas del referéndum por parte del máximo organismo constitucional, al que el Gobierno acusa de incumplir los plazos legales.

La mayoría de ecuatorianos desconoce el contenido de las siete preguntas del referéndum, por lo que el debate se ha centrado en un posible retorno de Correa al poder y en el estilo conciliador que ha mostrado su sucesor en el cargo.

Para Correa la convocatoria hecha por su sucesor rompió todas las normas de la Constitución y está direccionada a impedir su retorno al poder y a desmantelar su proyecto político socialista instaurado cuando gobernó el país petrolero en la década de 2007 a 2017 y en cuyos primeros seis años Moreno fue su vicepresidente.

Para impedir este propósito, Correa decidió abanderar la campaña por el "No" y es la cara visible de una nueva oposición contra el Gobierno, junto con exmiembros del movimiento político que fundó, Alianza País, que también llevó a Moreno al poder y del cual se separó recientemente.

"Obviamente que es contra mí, para eso gastan US$60 millones (...) Están haciendo (la reforma) retroactiva para que se cuente mi reelección del 2008 y no pueda volver a participar", dijo Correa en una entrevista con Reuters.

"Con esta consulta mañosa quieren legitimarse (...) Es utilizar a la gente para legitimarse políticamente y eso no es ético", agregó el expresidente, quien ha dicho que regresará luego del referéndum a Bélgica, país donde reside con su familia.

Más tiempo, otro escenario. La campaña para el referéndum estuvo marcada por duras acusaciones verbales entre ambos políticos y en la recta final opacada por agresiones en contra de Correa por parte de sus detractores que le lanzaron huevos y basura durante sus recorridos por pequeños pueblos costeros del país.

Correa promocionó su tesis a favor del "No" con caravanas, concentraciones y entrevistas en medios de comunicación. Mientras que Moreno se unió a la campaña en el último tramo con mítines en las principales ciudades del país.

"Si tuviéramos un mes más de campaña de seguro les ganamos y en todas las preguntas", agregó Correa argumentando que los sondeos mostraron en las últimas semanas un avance del "No" a la par de un declive del "Sí".

La mayoría de ecuatorianos desconoce el contenido de las siete preguntas del referéndum, por lo que el debate se ha centrado en un posible retorno de Correa al poder y en el estilo conciliador que ha mostrado su sucesor en el cargo.

"Considero peligroso que una autoridad sea reelecta indefinidamente. Debemos refrescar el poder para que lleguen ideas nuevas que mejoren al país, necesitamos reconciliación para salir adelante", dijo Jessica Benites, una socióloga de 46 años en la ciudad de Guayaquil.